El príncipe Harry y Meghan cambiaron de escuela a sus hijos, Archie y Lilibet, días después del inicio del año escolar en Inglaterra por motivos de seguridad. La familia acaba de regresar al Reino Unido y se instaló en los Cotswolds, una zona rural del centro del país.
Los niños, de siete y cinco años, habían sido inscriptos en una escuela privada cuyo nombre no fue difundido. Según medios británicos, la distancia hasta el establecimiento y el intenso tránsito en el recorrido generaron preocupación por la protección de los menores.
“La decisión de que los niños cambien de escuela se tomó tras una conversación con el equipo de seguridad de la familia sobre los aspectos prácticos de sus disposiciones actuales”, señaló un portavoz de los duques de Sussex.
La cuestión cobró mayor relevancia tras el regreso de la pareja al Reino Unido, el 26 de agosto. La comisión que supervisa la protección de miembros de la familia real y otras figuras públicas analiza ahora el nivel de resguardo que necesitan Harry, Meghan y sus hijos.
Harry y Meghan abandonaron sus funciones como miembros activos de la familia real en 2020 y se trasladaron a Estados Unidos. Tras esa decisión perdieron la protección policial. Actualmente recurren a agentes privados, mientras Harry reclama al Gobierno británico que garantice protección para él y su familia. La decisión reabre el debate sobre el nivel de seguridad que debe recibir la familia durante su estadía.
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