Tras seis años de vida en California, el príncipe Harry y su esposa Meghan parecen haber puesto la mira en los Cotswolds, una región rural del suroeste de Inglaterra que en los últimos años se convirtió en uno de los refugios favoritos de ricos, famosos y figuras de alto perfil. La pareja regresó días atrás al Reino Unido junto con sus hijos, Archie, de siete años, y Lilibet, de cinco, y, según distintos informes, estaría buscando una nueva residencia en la zona. La ubicación exacta es un secreto, aunque los niños ya habrían sido matriculados en escuelas locales.
Los Cotswolds, famosos por sus pueblos de piedra color miel y sus paisajes de postal, fueron durante décadas territorio de familias acomodadas y londinenses con casas de descanso. Ahora son conocidos como los “Hamptons del Reino Unido” y atraen a empresarios tecnológicos, financistas, ejecutivos y celebridades.
Entre los famosos vinculados a la región aparecen David y Victoria Beckham, Ellen DeGeneres y Liam Gallagher. También circularon versiones sobre un posible interés de Beyoncé y Jay-Z en comprar una propiedad allí. Para Harry, además, el lugar tiene un fuerte componente sentimental. Su padre, el rey Carlos III, conserva allí Highgrove House, donde el príncipe pasó buena parte de su infancia. Muy cerca se encuentra Althorp, la residencia familiar de su madre, la princesa Diana, de cuya muerte se cumplieron ayer 29 años.
En Burford, los vecinos aseguran estar acostumbrados a cruzarse con celebridades y creen que la pareja podrá mantener su privacidad. Algunos incluso ven el regreso como una oportunidad para recomponer la relación de Harry con su hermano Guillermo. Pero no todos comparten ese entusiasmo. Hay quienes cuestionan los motivos de la mudanza y consideran que podría resultar incómoda para Guillermo y su esposa Kate Middleton.
Por ahora, Harry y Meghan mantendrían su mansión en Montecito y una casa en Portugal, mientras buscan un nuevo hogar en la tierra que el príncipe todavía considera la suya.
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