El gobierno de Israel dio un giro histórico en su política exterior al aprobar por unanimidad el reconocimiento oficial del genocidio armenio, una decisión que profundiza las ya tensas relaciones con Turquía, país que rechaza categóricamente ese término para describir las matanzas de armenios ocurridas durante el Imperio Otomano entre 1915 y 1917.
La medida fue impulsada por el ministro de Relaciones Exteriores, Gideon Saar, y aún deberá ser ratificada por el Parlamento israelí para entrar plenamente en vigor. Hasta ahora, los distintos gobiernos de Israel habían evitado adoptar esta postura con el objetivo de preservar sus vínculos estratégicos con Ankara.
“Decisión histórica”, señaló la Cancillería israelí al anunciar la aprobación. Saar sostuvo que el reconocimiento constituye “un deber moral y un deber histórico” y afirmó que “nunca es demasiado tarde para hacer lo correcto”.
La decisión llega en un momento de máxima tensión diplomática entre ambos países. Turquía se convirtió en uno de los críticos más duros de la ofensiva militar israelí en la Franja de Gaza y acusa reiteradamente a Israel de cometer un genocidio contra la población palestina.
La respuesta del gobierno turco no tardó en llegar. El Ministerio de Relaciones Exteriores calificó la decisión israelí como una maniobra “política” destinada a “encubrir sus propios crímenes”. En un comunicado, Ankara sostuvo que Israel, actualmente demandado ante la Corte Internacional de Justicia por acusaciones vinculadas con Gaza, intenta desviar la atención recurriendo a los acontecimientos de 1915.
El reconocimiento del genocidio armenio constituye desde hace décadas uno de los principales puntos de conflicto entre Turquía y numerosos países. Mientras la mayoría de los historiadores considera que las deportaciones y matanzas sistemáticas de armenios constituyeron un genocidio, el gobierno turco sostiene que las muertes ocurrieron en el contexto de la Primera Guerra Mundial y rechaza esa calificación.
Se estima que entre 600.000 y 1,5 millones de armenios murieron durante aquellos acontecimientos. El primero en reconocer oficialmente el genocidio fue Uruguay, en 1965. Posteriormente lo hicieron países como Estados Unidos, Francia, Alemania, Argentina y Chile, entre muchos otros.
Las relaciones entre Israel y Turquía atraviesan uno de sus momentos más delicados. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha comparado en varias oportunidades a dirigentes israelíes con responsables del régimen nazi por la guerra en Gaza. A su vez, el primer ministro Benjamin Netanyahu respondió calificando a Erdogan como un “dictador antisemita” y lo acusó de cometer un genocidio contra la población kurda.
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