Donald Trump encabezó ayer en la Base Aérea de Dover, Delaware, la ceremonia de recepción de los restos de cuatro militares estadounidenses muertos durante la guerra en Medio Oriente. El mandatario saludó el paso de los féretros cubiertos con la bandera y luego se reunió en privado con las familias. Calificó el acto como una de las responsabilidades “más difíciles” de ejercer como presidente y rindió homenaje a los soldados caídos.
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