Un devastador incendio en una fábrica de calzado de la ciudad china de Jinjiang, en la provincia de Fujian, dejó al menos 28 muertos y se convirtió en uno de los accidentes industriales más graves registrados en el país en los últimos años. La tragedia ocurrió cuando el edificio albergaba a 237 trabajadores y dos visitantes.
Según las autoridades, 213 personas lograron ser evacuadas o rescatadas, aunque dos fallecieron tras ser trasladadas al hospital. Más tarde, otras 26 personas que permanecían desaparecidas fueron halladas sin vida entre los restos del edificio.
El fuego se originó en el primer piso de la fábrica, donde funcionaban un taller y un almacén. Materiales altamente inflamables utilizados para fabricar calzado aceleraron la propagación de las llamas, mientras que pilas de suelas almacenadas en las escaleras dificultaron el acceso de los bomberos a los focos del incendio. Más de 500 rescatistas participaron en la operación, junto con 183 bomberos y 35 vehículos de emergencia. Tras unas cuatro horas de intenso trabajo, el incendio pudo ser controlado.
El presidente chino, Xi Jinping, ordenó desplegar “todos los esfuerzos” para las tareas de rescate, investigar con rapidez las causas del siniestro y exigir responsabilidades a quienes resulten culpables. Mientras tanto, el propietario de la fábrica y otros responsables fueron detenidos y las cuentas de la empresa quedaron congeladas.
La tragedia vuelve a poner el foco sobre la seguridad laboral en China, donde los accidentes industriales siguen siendo frecuentes. Solo en 2025, más de 18.000 personas murieron en cerca de 20.000 accidentes de trabajo registrados en todo el país.
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