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Intel se desplomó casi 29% en Wall Street

Intel, en problemas / IA

Por Redacción

Las acciones de Intel se desplomaron un 28,58% este viernes en Wall Street, en lo que representó su mayor caída bursátil en una sola jornada desde noviembre de 1982. El derrumbe se produjo después de que el gigante estadounidense de semiconductores presentara sus resultados financieros del tercer trimestre y anticipara un cierre de año considerablemente peor al esperado por los analistas.

Los papeles de la compañía, que habían cerrado el jueves a 92,07 dólares, llegaron a negociarse cerca de los 63,60 dólares durante la jornada, retrocediendo a niveles que no registraban desde abril. Finalmente, terminaron con una pérdida del 28,58%, en medio de una ola de ventas que golpeó a las principales compañías tecnológicas.

El impacto se extendió al conjunto de Wall Street. El índice tecnológico Nasdaq cerró con una caída del 2,86% y quedó más de un 8% por debajo del máximo histórico que había alcanzado a principios de octubre. Por su parte, el S&P 500 retrocedió un 1,82% y el Dow Jones perdió un 1,09%.

La jornada también estuvo marcada por los resultados de Amazon, cuyas acciones terminaron con una baja del 1,41%, después de haber llegado a perder casi un 6%. La compañía presentó cifras de facturación y beneficios inferiores a las expectativas, lo que reavivó las dudas sobre los enormes desembolsos que exige el desarrollo de la inteligencia artificial.

“Los grandes valores tecnológicos vinculados a la IA han lastrado el mercado en los últimos días”, explicó Peter Cardillo, analista de Spartan Capital Securities, quien señaló que Intel y Amazon concentraron buena parte de la atención de los inversores.

Detrás del desplome de Intel aparece una combinación de problemas que expone las dificultades de la compañía para adaptarse a las transformaciones de la industria tecnológica: la menor demanda de computadoras personales, el encarecimiento de las memorias y las limitaciones para abastecer el mercado de la inteligencia artificial.

La compañía, fundada en 1968 y actualmente dirigida por Lip-Bu Tan, proyectó ingresos de entre 15.000 y 16.000 millones de dólares para el cuarto trimestre, frente a los aproximadamente 17.000 millones que esperaba el mercado. También anticipó una ganancia ajustada de 25 centavos por acción, muy por debajo de los 43 centavos estimados por los especialistas.

Las previsiones negativas sorprendieron porque Intel había presentado resultados trimestrales que, en principio, mostraban una recuperación. Sus ingresos consolidados alcanzaron los 16.500 millones de dólares, con un crecimiento interanual del 21%, mientras que la ganancia ajustada por acción aumentó un 126%, hasta los 52 centavos.

Sin embargo, esos números favorables quedaron opacados por las advertencias sobre los próximos meses y por la perspectiva de un flujo de caja negativo durante el año.

La paradoja de la inteligencia artificial

Uno de los aspectos más llamativos de la crisis de Intel es que se produce en medio de una expansión extraordinaria de la inteligencia artificial, una tecnología que está impulsando inversiones multimillonarias en infraestructura informática y elevando la demanda mundial de semiconductores.

La división de centros de datos e inteligencia artificial de la compañía registró ingresos por aproximadamente 7.320 millones de dólares durante el tercer trimestre, un crecimiento del 78% respecto del mismo período del año anterior.

En contraste, el negocio de procesadores para computadoras personales, históricamente uno de los principales motores de Intel, sufrió una contracción cercana al 5%, con una facturación de 8.100 millones de dólares.

El problema es que el crecimiento de la inteligencia artificial también está perjudicando indirectamente al mercado tradicional de computadoras.

La construcción de grandes centros de datos requiere cantidades cada vez mayores de memorias RAM, componentes indispensables tanto para los servidores como para las notebooks y computadoras de escritorio. Esa demanda extraordinaria provocó problemas de abastecimiento y un fuerte aumento de los precios.

Como consecuencia, fabricar computadoras resulta más costoso, los equipos se encarecen y los consumidores postergan sus compras. Esto termina reduciendo la demanda de los procesadores que comercializa Intel.

La compañía advirtió que esta situación podría prolongarse durante buena parte de 2027 y anticipó que los ingresos de su división de computadoras personales podrían caer alrededor de un 25% durante el último trimestre de este año.

“Los precios de las memorias subieron mucho. Mi previsión es que en 2027 será un problema muy grave para todos nosotros. No somos los únicos: todo el mercado está afectado”, reconoció Tan.

Un golpe que arrastró a toda la industria

El desplome de Intel tuvo consecuencias sobre otras compañías vinculadas a la fabricación de computadoras, procesadores y componentes electrónicos.

Las acciones de HP retrocedieron un 9,60%, mientras que Dell sufrió una caída del 10,80%. Ambas empresas enfrentan las consecuencias del encarecimiento de las memorias y la posibilidad de que los mayores precios de los equipos terminen debilitando la demanda.

Entre los fabricantes de semiconductores, AMD se hundió un 10,88%, Nvidia perdió un 4,22%, Broadcom retrocedió un 5,48% y Micron cayó un 5,30%.

La ola de ventas también alcanzó a otras empresas tecnológicas. Reddit sufrió un desplome del 29,27%, después de presentar resultados que, según los analistas, no reflejaron el impacto esperado de la inteligencia artificial sobre su negocio.

La preocupación de los inversores ya no pasa solamente por el crecimiento de esta tecnología, sino por la capacidad de las compañías para recuperar los miles de millones de dólares que están destinando a desarrollarla.

Amazon, por ejemplo, registró un incremento del 39% en las ventas de su negocio de computación en la nube, impulsado por la demanda de servicios vinculados a la IA. Sin embargo, sus inversiones superan los ingresos que genera esa expansión y la obligan a recurrir al endeudamiento.

Alphabet, la empresa matriz de Google, también debió utilizar 9.000 millones de dólares de sus reservas para financiar el desarrollo tecnológico.

“Los inversores se preocupan cada vez más al ver que las empresas tecnológicas dedican gastos de inversión considerables a la expansión de la IA, justo cuando esta parece mostrar signos de desaceleración”, explicó Jose Torres, de Interactive Brokers.

En ese contexto, David Miller, responsable de inversión en Catalyst Funds, advirtió sobre una brecha creciente entre las compañías que consiguen obtener beneficios concretos de la inteligencia artificial y aquellas que todavía no logran justificar sus enormes inversiones.

El nerviosismo también quedó reflejado en el índice VIX, que mide la volatilidad esperada en Wall Street y alcanzó su nivel más alto desde abril de 2026.

Problemas de producción y una competencia feroz

A las dificultades comerciales se suman los obstáculos productivos. Intel reconoció que no pudo satisfacer completamente la demanda de procesadores para servidores, justamente uno de los segmentos que más crece gracias a la expansión de la inteligencia artificial.

La empresa enfrenta restricciones en su cadena de suministro y mayores costos de fabricación. Además, un accidente en su planta de Kiryat Gat, en Israel, provocó una interrupción de aproximadamente dos semanas, cuyas consecuencias podrían extenderse hasta la primera mitad del próximo año.

“Me decepciona que no hayamos podido satisfacer la fuerte demanda de los clientes en este trimestre”, admitió el director ejecutivo durante una conferencia con analistas.

El escenario también está marcado por una competencia cada vez más intensa. Intel, que durante décadas dominó el mercado de procesadores para computadoras personales con sus reconocidas familias Pentium y Core, enfrenta actualmente la presión de empresas como AMD, Nvidia y la taiwanesa TSMC.

La irrupción de la inteligencia artificial modificó las prioridades de la industria. Mientras Intel construyó buena parte de su liderazgo alrededor de los procesadores centrales o CPU, el desarrollo de modelos de IA impulsó especialmente la demanda de unidades de procesamiento gráfico o GPU, un segmento en el que Nvidia adquirió un protagonismo decisivo.

Intel intenta recuperar terreno mediante nuevas generaciones de procesadores y el fortalecimiento de su división Foundry, dedicada a fabricar semiconductores para otras compañías.

Sin embargo, esa estrategia exige inversiones enormes. Durante el tercer trimestre, Foundry registró pérdidas operativas por 1.900 millones de dólares, aunque consiguió reducirlas respecto de los 2.300 millones perdidos un año antes.

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