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Investigan si el ex príncipe Andrés llevó víctimas de trata sexual a un palacio real

Abren una investigación sobre la presunta presencia de mujeres vinculadas a la red de Jeffrey Epstein en la residencia de Balmoral
El ex príncipe Andrés / web

Por Redacción

Un nuevo escándalo sacude a la familia real británica y vuelve a colocar en el centro de la polémica a Andrés Mountbatten-Windsor, hermano del rey Carlos III. La Policía de Escocia investiga denuncias según las cuales el ex príncipe habría llevado a mujeres víctimas de la red de trata sexual de Jeffrey Epstein al castillo de Balmoral, la histórica residencia de descanso de la monarquía británica.

Las sospechas apuntan a posibles encuentros ocurridos en la propiedad ubicada en las Tierras Altas de Escocia, donde Andrés compartió al menos varios fines de semana con Epstein y su colaboradora Ghislaine Maxwell, condenada por tráfico sexual de menores.

Según publicó el diario británico Express, los investigadores analizan información sobre el presunto traslado de mujeres a la residencia real con fines de explotación sexual. Sin embargo, las autoridades aclararon que las averiguaciones se encuentran en una etapa preliminar y que todavía no se han establecido responsabilidades penales por estos hechos.

“Hemos recibido información y hay investigaciones en curso, pero se encuentran en una etapa muy inicial”, confirmó un portavoz de la Policía de Escocia.

La institución remarcó que todas sus pesquisas se desarrollan sobre la base de pruebas y que las necesidades de las víctimas y sobrevivientes constituyen una prioridad. También evitó proporcionar detalles adicionales debido al carácter reservado de las actuaciones.

Andrés, que ha negado reiteradamente haber cometido irregularidades relacionadas con Epstein, vuelve así a quedar bajo escrutinio público en un momento especialmente delicado para la monarquía británica.

Fotografías y sospechas

Uno de los elementos que alimentan las investigaciones es una serie de fotografías que documentan la presencia de Epstein y Maxwell en los terrenos de Balmoral.

Entre ellas figura una imagen presentada durante el juicio contra Maxwell, en 2021, en la que ambos aparecen sentados en un banco de madera dentro de una cabaña conocida como Honka, ubicada en el bosque de Ballochbuie, dentro de la propiedad real.

La fotografía fue utilizada por los fiscales estadounidenses para demostrar la estrecha relación personal entre Epstein y Maxwell, frente a los argumentos de la defensa que intentaban presentar a la mujer como una simple empleada del financiero.

También existen registros fotográficos de encuentros y actividades de caza en los que participaron Andrés, Epstein y Maxwell.

A estas imágenes se suma el testimonio difundido en 2019 de una mujer que aseguró haber pasado una noche en Balmoral durante uno de los fines de semana en los que se encontraban allí los tres protagonistas.

La presencia de Epstein y Maxwell en la residencia está documentada, aunque eso no demuestra por sí mismo que se hayan cometido abusos sexuales dentro de la propiedad. Precisamente, establecer si hubo víctimas trasladadas al lugar y qué ocurrió durante aquellas visitas constituye uno de los interrogantes centrales de las nuevas averiguaciones.

Los vuelos privados y los pasajeros desconocidos

Otra línea de investigación se concentra en los movimientos del avión privado de Epstein, conocido públicamente por haber sido utilizado para trasladar a personas vinculadas con su entorno.

Los registros incorporados a los expedientes judiciales indican que Andrés y Maxwell viajaron desde Luton hasta Edimburgo el 1 de septiembre de 2006, a bordo de una aeronave perteneciente al financiero estadounidense.

En ese vuelo también figuraban otros dos pasajeros: uno cuya identidad no fue consignada y otro registrado únicamente con el apellido “Crasnasky”.

Epstein no viajaba en aquella oportunidad, aunque para entonces ya enfrentaba acusaciones por delitos sexuales en Florida.

En febrero de este año, la Policía de Escocia solicitó públicamente colaboración para reconstruir las circunstancias de aquel desplazamiento y determinar quiénes participaron.

“Nos interesaría hablar con cualquier persona que tenga información al respecto”, señalaron entonces las autoridades.

La investigación busca esclarecer si los movimientos registrados en los aeropuertos británicos pueden relacionarse con las denuncias sobre el presunto traslado de mujeres a las propiedades de la familia real.

Un inquietante correo electrónico

Los documentos judiciales vinculados al caso Epstein también contienen un mensaje que despertó nuevas sospechas sobre la relación del ex príncipe con el círculo del financiero.

Se trata de un correo electrónico enviado a Maxwell el 16 de agosto de 2001 por una persona identificada únicamente como “A”, que aseguraba encontrarse en Balmoral.

“Estoy aquí, en el campamento de verano de la familia real en Balmoral. ¿Qué tal Los Ángeles? ¿Me has conseguido ya algunas amistades nuevas... inapropiadas?”, decía el mensaje.

El contenido adquirió especial relevancia a partir de las revelaciones sobre los mecanismos utilizados por Epstein y sus colaboradores para captar y explotar sexualmente a mujeres y adolescentes.

Sin embargo, la identidad del remitente y el significado concreto de esa comunicación no han quedado establecidos en la información difundida, por lo que el correo constituye un elemento de interés, pero no una prueba concluyente contra Andrés.

Maxwell fue declarada culpable de delitos relacionados con el tráfico sexual de menores y cumple una condena de 20 años de prisión en Estados Unidos.

Epstein, por su parte, murió en agosto de 2019 en una cárcel de Nueva York mientras esperaba ser juzgado por cargos federales de tráfico sexual.

La caída del ex príncipe y sus problemas judiciales

Las nuevas revelaciones llegan después de una sucesión de episodios que terminaron por apartar definitivamente a Andrés de la vida institucional de la monarquía.

El año pasado fue despojado de sus títulos reales y el rey Carlos III le ordenó abandonar Royal Lodge, su residencia en Windsor, en medio de la creciente presión pública por sus vínculos con Epstein.

La situación se agravó en febrero de 2026, cuando Andrés fue detenido bajo sospecha de mala conducta en el ejercicio de un cargo público, en una investigación distinta de las actuales averiguaciones sobre Balmoral.

Los agentes registraron entonces su residencia en Sandringham y su antigua vivienda en Windsor, en busca de documentación vinculada con las sospechas investigadas.

Posteriormente, el Tribunal Superior determinó que las órdenes utilizadas para efectuar los registros habían sido concedidas bajo una disposición legal incorrecta, dado que correspondía aplicar un procedimiento específico para material confidencial y protegido por el secreto profesional.

Según documentos judiciales, los investigadores habían argumentado que existía el riesgo de que Andrés obstaculizara el acceso a sus propiedades o que determinados documentos desaparecieran si recibía una advertencia anticipada.

El ex príncipe ha rechazado las acusaciones de irregularidades vinculadas con su relación con Epstein.

Mientras tanto, las nuevas pesquisas en Escocia profundizan el deterioro de su imagen pública y plantean otro desafío para Carlos III, que intenta preservar la credibilidad de la institución monárquica frente a una controversia que lleva años sin resolverse.

La reaparición de Sarah Ferguson

En medio del nuevo escándalo también se produjo la reaparición pública de Sarah Ferguson, ex esposa de Andrés y antigua duquesa de York.

Ferguson asistió este jueves en Londres al funeral de Paddy McNally, con quien mantuvo una relación sentimental en el pasado.

La acompañaron sus hijas, las princesas Beatrice y Eugenie, junto con sus respectivos esposos.

Su presencia llamó la atención después de un prolongado período de ausencia pública, marcado por las consecuencias del escándalo que rodea a su ex marido y su salida de Royal Lodge.

La aparición de Ferguson volvió a poner bajo los reflectores al entorno familiar de Andrés, mientras la Policía de Escocia intenta determinar si las sospechas sobre Balmoral pueden transformarse en una investigación penal de mayor alcance.

Por ahora, el principal interrogante sigue abierto: si una de las residencias más emblemáticas de la corona británica fue utilizada para encuentros vinculados con la red de explotación sexual de Jeffrey Epstein. Una posibilidad que, de confirmarse, representaría un nuevo golpe para una monarquía que todavía enfrenta las consecuencias de su relación con el financiero estadounidense.

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