Irán elevó ayer la tensión con Estados Unidos al advertir que atacará a empresas energéticas estadounidenses que operan en Medio Oriente si Washington bombardea instalaciones iraníes. La amenaza se produce en medio de una creciente escalada en el estrecho de Ormuz, escenario de ataques contra buques y petroleros durante los últimos días.
“Si atacan nuestros activos, serán atacados”, afirmó en X Mohamad Baqer Qalibaf, presidente del Parlamento iraní y jefe negociador de Teherán en las conversaciones de paz. El dirigente sostuvo que la infraestructura de petróleo y gas de la región es extensa, accesible y vulnerable, y aseguró que su país ya demostró durante meses su capacidad para golpear objetivos estadounidenses.
La advertencia respondió a las declaraciones del secretario de Defensa de EE UU., Pete Hegseth, quien amenazó con destruir los petroleros iraníes si Teherán ataca barcos estadounidenses. Según Hegseth, la flota iraní carece de medios suficientes para protegerlos frente a aviones, buques y submarinos estadounidenses.
El cruce de amenazas ocurre tras los bombardeos estadounidenses más intensos contra Irán en más de un mes, que dejaron al menos 19 muertos, según autoridades iraníes. Teherán respondió con ataques contra objetivos en Kuwait, Jordania, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos.
Desde el inicio de la guerra, el 28 de febrero, Irán mantiene bloqueado el estrecho de Ormuz, por donde circula una parte clave del comercio mundial de petróleo. Washington intenta reactivar el tráfico mediante una ruta meridional cercana a Omán, mientras la tensión amenaza con afectar aún más el suministro energético.
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