La guerra en Medio Oriente sumó ayer un nuevo y preocupante capítulo. Irán amplió el alcance de sus ataques y lanzó misiles y drones contra bases militares estadounidenses ubicadas en varios países de la región, en respuesta a la ofensiva aérea de Washington, que aseguró haber completado una ronda de 90 bombardeos sobre territorio iraní con el objetivo de debilitar su capacidad militar.
La Guardia Revolucionaria iraní reivindicó los ataques y advirtió que, si Estados Unidos vuelve a atacar, responderá con nuevas operaciones contra instalaciones militares norteamericanas en el golfo Pérsico. Según las autoridades iraníes, los bombardeos estadounidenses de las últimas horas dejaron al menos 14 muertos y 78 heridos.
EPISODIO DELICADO EN KUWAIT
Uno de los episodios más delicados se registró en Kuwait, donde las fuerzas armadas informaron que interceptaron tres misiles balísticos, un misil de crucero y diez drones lanzados desde Irán. Pese al éxito de la defensa aérea, una persona resultó herida y hubo daños materiales. Teherán aseguró que el objetivo eran las bases estadounidenses de Arifjan y Ali Al Salem, dos de las principales instalaciones militares de Washington en ese país.
Jordania también activó sus sistemas de defensa y derribó ocho misiles iraníes que cruzaban su espacio aéreo. Aunque la caída de restos de los proyectiles no dejó víctimas ni daños, el episodio elevó aún más la tensión regional.
En Bahrein sonaron las sirenas antiaéreas durante la madrugada, mientras que Qatar declaró una alerta por un elevado riesgo para la seguridad, que fue levantada pocas horas después.
En paralelo, medios estatales iraníes denunciaron que un proyectil lanzado por fuerzas estadounidenses e israelíes impactó una base militar en las cercanías de Bushehr, ciudad donde se encuentra la única central nuclear operativa de Irán.
La escalada también generó una reacción conjunta de los países del Consejo de Cooperación del Golfo. Arabia Saudita, Omán, Kuwait, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos y Qatar reclamaron al Consejo de Seguridad de la ONU una respuesta firme frente a los ataques iraníes y exigieron garantizar la libre navegación por el estratégico estrecho de Ormuz, clave para el comercio mundial de petróleo.
“LA GUERRA AÚN NO TERMINÓ”
Desde Israel, el primer ministro Benjamín Netanyahu aseguró que la guerra “aún no ha terminado” y afirmó que las fuerzas israelíes están preparadas para cualquier escenario. Además, sostuvo que el denominado “eje iraní” atraviesa uno de sus momentos de mayor debilidad.
Mientras tanto, en Irán continuaron las multitudinarias ceremonias de despedida del líder supremo Alí Jameneí, asesinado al comienzo del conflicto. Cientos de miles de personas acompañaron el traslado de su féretro por la ciudad de Mashad entre consignas contra Estados Unidos e Israel y llamados a continuar la resistencia.
Con ataques que ya alcanzan a varios países del Golfo y un intercambio constante de amenazas entre Teherán, Washington e Israel, el conflicto entra en una fase de creciente regionalización que incrementa el riesgo de una confrontación de mayor escala y mantiene en alerta a toda la comunidad internacional.
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