El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, respondió ayer ante la Asamblea General de la ONU a las amenazas de Donald Trump y rechazó la presión de Washington. En un discurso desafiante, acusó a Washington e Israel de haber atacado a Irán. “Estados Unidos e Israel nos atacaron”, afirmó Pezeshkian, quien sostuvo que Irán “simplemente se ha defendido” y rechazó las acusaciones de terrorismo formuladas por Trump. “Sí, nos golpearon, pero no doblamos la rodilla”, agregó.
El mandatario iraní exhibió además fotografías del fallecido líder supremo Alí Jamenei y de más de 150 escolares iraníes muertos en los primeros días de la guerra. Con esas imágenes reforzó su denuncia sobre las consecuencias del conflicto.
Hacia el final de su intervención, Pezeshkian se dirigió directamente a Trump y a quienes buscan intimidar a Irán. “Estamos listos para el diálogo, la diplomacia y las negociaciones sin aceptar el lenguaje de la fuerza”, afirmó. Aseguró que su país luchará “hasta nuestro último aliento”.
El discurso se produjo un día después de que Trump advirtiera que podría “aniquilar” a la República Islámica si no se alcanza un acuerdo para terminar con una guerra que lleva casi siete meses. Trump planteó la disyuntiva entre un pacto y una escalada militar de gran magnitud.
Sin embargo, en paralelo a las amenazas, hubo contactos entre ambos gobiernos. Trump confirmó que sus enviados Steve Witkoff y Jared Kushner mantuvieron durante unas tres horas una reunión indirecta con funcionarios iraníes en Nueva York. El mandatario calificó el encuentro como “muy bueno”, aunque aclaró que no eran representantes del nivel más alto.
Irán, por su parte, restó importancia al intercambio, mediado por Qatar. El portavoz de la Cancillería, Esmail Baghaei, insistió en que cualquier negociación debe incluir el fin de las acciones militares estadounidenses, el levantamiento del bloqueo naval y la liberación de activos iraníes congelados. Washington evitó presentarlo como un avance decisivo.
La intervención de Pezeshkian reflejó así la posición de Teherán: disposición a negociar, pero rechazo a hacerlo bajo amenazas. El conflicto continúa mientras persisten ataques esporádicos en el estrecho de Ormuz y el transporte marítimo permanece por debajo de los niveles anteriores a la guerra.
El mandatario también defendió el derecho de Irán a mantener un programa nuclear y negó que busque armas nucleares. Más de un año de negociaciones intermitentes tampoco produjo una solución estable.
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