El acuerdo provisional para poner fin a la guerra entre Estados Unidos e Irán quedó envuelto en nuevas controversias después de que Teherán afirmara que su cumplimiento exige la retirada de las tropas israelíes del sur de Líbano, una condición que Israel rechaza. El canciller iraní, Abbas Araghchi, sostuvo que la guerra no habrá terminado plenamente mientras continúe la presencia militar israelí en los territorios ocupados durante el conflicto. En contraste, un funcionario estadounidense aseguró que el pacto no incluye esa exigencia, mientras que el primer ministro Benjamin Netanyahu reiteró que las fuerzas israelíes permanecerán en Líbano “el tiempo que sea necesario”.
Las diferencias evidencian la falta de claridad sobre el contenido del acuerdo, cuya firma está prevista para el viernes en el complejo suizo de Bürgenstock. Pakistán y Qatar, mediadores clave, aseguran que el entendimiento contempla el fin de las operaciones militares, incluido el frente libanés.
El pacto también prevé la reapertura del estrecho de Ormuz, el levantamiento del bloqueo a puertos iraníes y el inicio de negociaciones sobre el programa nuclear de Teherán. Sin embargo, persisten dudas sobre su implementación y sobre el futuro de Líbano.
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