Unas 1.800 personas se unieron el pasado 23 de agosto en el norte de Japón para una tarea que parece salida de otra época: arrastrar, con cuerdas y rodillos, la torre de un castillo de 360 toneladas. Al grito de “so-re, so-re”, los participantes lograron desplazarla poco más de dos metros hacia su ubicación original. La protagonista fue la torre del homenaje del castillo de Hirosaki, en la prefectura de Aomori. El edificio tuvo que ser retirado para permitir la reparación de una muralla dañada por un fuerte sismo. Para moverlo sin desmontarlo, se recurrió a la antigua técnica japonesa hikiya, que consiste en colocar las construcciones sobre rodillos y trasladarlas completas. El día anterior, equipos de 80 personas tiraron de cuerdas de 30 metros y avanzaron 1,13 metros. La jornada incial del desplazamiento sumaron otros 1,09. La convocatoria despertó tanto entusiasmo que unas 8.000 personas solicitaron participar, cuatro veces más que las plazas disponibles. El traslado manual continuó hasta finales de agosto y permitió recorrer cinco metros en total, con unas 4.100 personas involucradas. Después, maquinaria especializada completó los 73 metros restantes. Construido en 1611, el castillo es uno de los principales atractivos de la región y su torre actual data de 1810. Los trabajos de conservación mantendrán el edificio cerrado hasta 2033.
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