Xi Jinping decidió volver a recorrer el mundo con una intensidad poco habitual. El presidente chino emprendió este mes una gira diplomática que lo lleva de Asia Central a Medio Oriente y, próximamente, a India y Estados Unidos. El objetivo va más allá de las relaciones bilaterales: mostrar a China como una potencia estable y previsible, dispuesta a ocupar espacios que, según Beijing, Washington está dejando vacantes.
La intensidad del recorrido llama la atención porque Xi redujo sus viajes internacionales desde la pandemia y convirtió a Beijing en el escenario habitual para recibir a otros líderes. Entre 2021 y 2025, los presidentes estadounidenses realizaron 51 visitas al exterior, frente a 25 de Xi. Ahora, el mandatario chino parece decidido a exhibir fuera de sus fronteras la amplitud de sus relaciones.
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