Un hombre en Taiwán quiso descubrir una infidelidad y terminó condenado por las pruebas que consiguió con una aspiradora robot. La historia comenzó en 2023, cuando encontró un cepillo de dientes desconocido en la casa de vacaciones y sospechó de su esposa. Meses después, activó a distancia el electrodoméstico con una aplicación para hablarle a su mujer a través de él. Pero la sorpresa fue para él: al encender la cámara, descubrió a su esposa en la cama con otro hombre, al que había visto llevándola a casa. En lugar de enfrentarlos, decidió mantener la calma y seguir grabando. Las imágenes fueron la prueba para llevarlos ante la Justicia. Reclamó 2 millones de dólares taiwaneses, unos US$ 68.000. Los jueces consideraron probada la relación y ordenaron a la esposa y a su amante pagarle 500.000 dólares taiwaneses. Pero ella presentó una contrademanda por las grabaciones. El tribunal determinó que el derecho a la privacidad no desaparece por las obligaciones matrimoniales. Por eso, el hombre fue condenado a cinco meses de prisión y a pagar una multa de 150.000 dólares taiwaneses. Así, la aspiradora que ayudó a descubrir el engaño terminó siendo también protagonista de su condena.
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