Wall Street cerró ayer con ganancias generalizadas, impulsada por la caída de los precios del petróleo, la moderación de los temores inflacionarios y un sólido desempeño del sector tecnológico. Los inversores dejaron en un segundo plano la incertidumbre geopolítica en Medio Oriente y apostaron nuevamente por los activos de mayor riesgo. El índice Dow Jones avanzó un 0,27%, mientras que el S&P 500 ganó un 0,81% y el tecnológico Nasdaq lideró las subidas con un alza del 1,30%.
El retroceso del petróleo fue uno de los principales factores que favorecieron la sesión. Tras dos jornadas consecutivas de alzas, el crudo volvió a bajar, aliviando las expectativas de inflación y reduciendo la presión sobre los mercados de deuda. En ese marco, el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a diez años descendió del 4,58% al 4,55%.
Según analistas del mercado, la reacción de los inversores refleja la percepción de que las tensiones entre Estados Unidos e Irán, aunque continúan, no tendrán un impacto prolongado sobre el suministro mundial de energía. La creciente producción petrolera fuera del Golfo Pérsico, especialmente en Estados Unidos, ha reducido la dependencia de esa región y amortiguado el efecto de los conflictos sobre los precios internacionales.
El alivio en las tasas de interés benefició sobre todo al sector tecnológico, muy sensible al costo del financiamiento. Sin embargo, en esta ocasión no fueron las grandes compañías del sector las protagonistas, sino los fabricantes de semiconductores.
Entre los mayores avances se destacaron SanDisk, con una subida del 7,59%; AMD, que ganó un 5,67%; y Qualcomm, con un incremento del 2,44%, consolidando una jornada positiva para la renta variable estadounidense pese al complejo escenario internacional.
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