El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió dar “un poco de margen” a la vía diplomática con Irán, después de que se cumplieran dos noches consecutivas sin ataques estadounidenses contra territorio iraní. La pausa militar también fue correspondida por Teherán, que anunció la suspensión temporal de sus bombardeos de represalia contra aliados de Washington en Medio Oriente, lo que alimentó las expectativas de una posible reanudación de las negociaciones.
El embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, explicó que el mandatario busca abrir un espacio para el diálogo, aunque dejó en claro que la opción militar sigue plenamente vigente. “Estamos listos” para actuar si fuera necesario, afirmó, al tiempo que confirmó el despliegue de nuevos recursos militares en la región.
La tregua llega después de casi dos semanas de intensos enfrentamientos que rompieron el alto el fuego firmado en abril y el protocolo alcanzado en junio, mediante el cual ambos países se habían comprometido a iniciar un proceso de paz de 60 días. La escalada volvió a encenderse por las crecientes tensiones en torno al estrecho de Ormuz, un paso estratégico por donde circula una parte fundamental del comercio mundial de petróleo y gas.
Desde Teherán, el portavoz militar Mohamad Akraminia aseguró que la interrupción de los ataques iraníes responde directamente al cese de los bombardeos estadounidenses. No obstante, advirtió que si Washington decide retomar las operaciones, especialmente mediante ataques aéreos, el conflicto volverá a expandirse.
La reducción de las hostilidades renovó las esperanzas de que ambos gobiernos retomen el diálogo que había quedado interrumpido por la guerra. Sin embargo, la situación sigue siendo extremadamente frágil. Irán mantiene cerrado el estrecho de Ormuz desde que se reanudaron los combates y, según la televisión estatal, en las últimas 24 horas fueron detenidos seis buques que intentaban atravesar ese corredor marítimo, una situación que mantiene en alerta a los mercados internacionales.
Mientras tanto, diversos medios estadounidenses informaron que las operaciones militares de Washington atraviesan una etapa de pausa. CNN, citando fuentes del Pentágono, señaló que la campaña permanece momentáneamente detenida. A su vez, The New York Times sostuvo que los planes para intensificar los ataques quedaron congelados en parte por la disminución de determinadas municiones, además del riesgo político y económico que implicaría una expansión de la guerra.
Waltz rechazó esas versiones y aseguró que las Fuerzas Armadas estadounidenses cuentan con todos los recursos necesarios para continuar la ofensiva si así lo ordena el presidente. También cuestionó duramente las filtraciones de información militar y sostuvo que quienes las divulgan “merecen estar en la cárcel”.
En este escenario, la atención se concentra ahora en la reunión que Trump mantendrá mañana martes en la Casa Blanca con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. El líder israelí buscará convencer al mandatario de mantener una posición firme frente a Irán, especialmente respecto de su programa nuclear.
Aunque Teherán insiste en que sus actividades nucleares tienen fines exclusivamente civiles, Estados Unidos e Israel sostienen que el verdadero objetivo es desarrollar armamento atómico. Netanyahu afirmó que apoya plenamente los esfuerzos de Trump para impedirlo y señaló que, si ese objetivo puede alcanzarse mediante un acuerdo diplomático, será bienvenido. Pero advirtió que, con negociación o sin ella, el programa nuclear iraní “tiene que terminar”.
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