Una aventura extrema recorre el corazón de Sudamérica. Desde hace más de 200 días, el colombiano Wilber Honorio Muñoz nada por el río Amazonas con una misión tan simple como ambiciosa: llamar la atención sobre la enorme contaminación plástica que invade el curso de agua más caudaloso del planeta. Conocido como el “Hombre Pez”, este triatleta de 45 años partió desde Cusco, en Perú, y ya atravesó más de 5.000 kilómetros hasta llegar a Manaos, en Brasil. Su destino final será Belém, adonde espera arribar en unas pocas semanas más. Con traje de neoprene, barba espesa y una energía inagotable, Honorio pasa entre cuatro y diez horas diarias en el agua. Hace pausas para alimentarse con huevos, carne y agua de coco, y cada noche descansa en pequeñas comunidades ribereñas que lo reciben como una celebridad. La escena se repite en cada puerto: chicos y adultos lo saludan sorprendidos mientras él aprovecha para hablar sobre el cuidado del ambiente. “Lo que más se ve es plástico, en todos lados”, lamenta el nadador. La travesía, llamada “Amazonas a pulmón”, se financia gracias a donaciones y al trabajo de un pequeño grupo de voluntarios.
Aunque muchos le advirtieron sobre anacondas, yacarés o pirañas, asegura que sus compañeros más frecuentes son los delfines rosados, que convierten el viaje en algo mágico. Para Honorio, el verdadero motor no es la resistencia física, sino el mensaje: “La educación ambiental es lo que necesitamos”.
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