Cuba logró reconectar ayer su Sistema Eléctrico Nacional, 36 horas después del apagón que dejó a toda la isla sin luz la noche del domingo. Aunque las autoridades anunciaron el restablecimiento de la red, amplias zonas del país continuaban sin servicio debido a la escasa capacidad de generación, reflejo de una crisis energética que no da tregua.
Se trata del sexto apagón nacional en lo que va del año y del undécimo desde finales de 2024. La situación evidencia el deterioro del sistema eléctrico cubano, que ya había mostrado señales de colapso apenas un día antes del corte total, cuando un tercio del país, incluida La Habana, quedó sin suministro por una falla en la red.
El restablecimiento avanzó más lentamente de lo previsto debido al mal tiempo. Incluso después de la reconexión oficial, solo el 42% de la capital contaba con electricidad al mediodía del martes. En el resto de la isla, millones de personas seguían enfrentando interrupciones del servicio.
Las plantas termoeléctricas, muchas con décadas de funcionamiento, operan con serias limitaciones. A ello se suman las restricciones en el suministro de combustible, agravadas este año por el bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos. El canciller cubano, Bruno Rodríguez, sostuvo que las desconexiones son una “consecuencia directa” del “cerco energético” aplicado por Washington.
Los apagones también afectan el abastecimiento de agua potable, las comunicaciones y buena parte de la actividad económica. Mientras tanto, el malestar social crece. “Ya esto se ha vuelto la normalidad”, resumió Carlos García, un chofer de triciclo eléctrico de 57 años. “Se cae el sistema, lo reconectan y vuelve a caerse. Pero incluso cuando no colapsa, igual casi nunca tenemos luz”, lamentó, reflejando el sentimiento de miles de cubanos que conviven desde hace meses con cortes diarios y una infraestructura cada vez más deteriorada.
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