Una nueva técnica basada en el uso de la luz podría cambiar una de las prácticas más controvertidas de la industria avícola: conocer el sexo de los pollitos antes de que nazcan. La idea suena casi de ciencia ficción, pero ya está siendo estudiada por equipos de investigación europeos. El método consiste en iluminar el huevo sin romperlo. La luz atraviesa la cáscara, rebota en su interior y recorre caminos sorprendentes dentro de ese pequeño espacio. Al analizar ese comportamiento, los investigadores pueden obtener pistas sobre lo que ocurre dentro: si el embrión es macho o hembra, si el huevo fue fecundado e incluso su calidad. Hasta ahora, estas técnicas se usaban en campos como la medicina o la agricultura, pero nunca se había explorado a fondo cómo la luz se comporta dentro de un huevo en desarrollo. Ese detalle podría ser clave para abrir una nueva puerta. El objetivo final es importante: evitar el sacrificio de millones de pollitos machos cada año, una práctica habitual porque no son rentables para la industria. Solo en Europa, la cifra supera los 300 millones anuales. Aunque todavía está en fase de estudio, esta técnica óptica promete una forma más respetuosa y temprana de tomar decisiones, usando algo tan simple y cotidiano como la luz para mirar lo que hasta ahora permanecía oculto.
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