Una masa abandonada antes de entrar al horno terminó convertida, miles de años después, en un sorprendente hallazgo arqueológico. En Çatalhöyük, un antiguo asentamiento del centro de Turquía, investigadores encontraron una pieza de unos 8.600 años de antigüedad, excepcionalmente conservada. El descubrimiento ocurrió en 2021, junto a un antiguo horno. La masa mantiene una textura porosa y esponjosa, señal de que había comenzado a fermentar, pero nunca llegó a cocinarse. Incluso conserva la huella de un dedo. Los arqueólogos de la Universidad Necmettin Erbakan hallaron restos de trigo y cebada, lo que demuestra que aquellas comunidades agrícolas ya preparaban masas a partir de cereales. La gran incógnita es por qué aquella terminó abandonada. Pudo ser descartada o quedar protegida por algún hecho que permitió su conservación. Habitado desde alrededor del 6600 a. C., Çatalhöyük ofrece así una insólita ventana a la alimentación de hace más de ocho milenios.
Aunque en Jordania existen restos de alimentos similares al pan de unos 14.400 años, esta pieza conserva algo excepcional: una gran porción de masa sin cocinar.
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