La Unión Europea volvió a endurecer su pulseada con las grandes tecnológicas al imponer a Google una multa récord de 890 millones de euros (unos 1.015 millones de dólares) por infringir el Reglamento de Mercados Digitales (DMA), la norma creada para impedir abusos de posición dominante en el entorno digital. Se trata de la mayor sanción aplicada hasta ahora bajo esta legislación. La Comisión Europea dividió la penalización en dos partes. La primera, de 460 millones de euros, por favorecer sus propios servicios en los resultados del buscador Google Search. La segunda, de 430 millones, por impedir que los desarrolladores de aplicaciones en Google Play dirigieran a los usuarios hacia otros canales de compra.
La vicepresidenta de la Comisión Europea para el área digital, Henna Virkkunen, sostuvo que la decisión busca garantizar una competencia justa para todas las empresas que operan en internet.
Google rechazó la sanción y advirtió que el cumplimiento de las nuevas exigencias obligará a eliminar funciones muy valoradas por los usuarios europeos, como la comparación instantánea de precios de hoteles, vuelos y restaurantes, además de modificar sistemas de seguridad de su tienda de aplicaciones.
La decisión también reavivó las tensiones comerciales entre Bruselas y Washington. El representante de Comercio de la Casa Blanca, Jamieson Greer, afirmó que la medida genera incertidumbre para las exportaciones estadounidenses y pone en riesgo la estabilidad de la relación transatlántica.
No es la primera vez que Google enfrenta fuertes castigos en Europa. Entre 2017 y 2019 ya había recibido multas por más de 8.200 millones de euros, a las que se sumó otra sanción multimillonaria en 2025, consolidando el firme control que la UE ejerce sobre las grandes plataformas digitales.
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