La Unión Europea suspenderá desde este jueves las importaciones de determinados animales y productos de origen animal procedentes de Brasil. La medida afecta a la carne vacuna y aviar, los huevos, la miel, los pescados y mariscos de criadero y las tripas destinadas a elaborar embutidos. La decisión responde a la falta de garantías suficientes sobre el cumplimiento de las normas europeas para el uso de antimicrobianos.
Bruselas retiró a Brasil en mayo de la lista de países autorizados a exportar estos productos al bloque. Según la UE, el país no demostró que sus controles permitan garantizar que los antimicrobianos se utilicen de acuerdo con las exigencias europeas. El objetivo es combatir la resistencia a los antibióticos, una amenaza creciente para la salud pública.
La suspensión no es un cierre definitivo. La Comisión Europea aclaró que las exportaciones podrán reanudarse cuando Brasil demuestre que cumple las reglas. “Brasil es un socio importante de la UE”, señaló una portavoz, al destacar que Bruselas mantiene un diálogo con las autoridades brasileñas.
Brasil es uno de los principales proveedores de carne del mercado europeo. En el primer semestre de 2026, sus ventas de pollo a la UE aumentaron 53% interanual, mientras que las de carne vacuna crecieron 7%, según RaboResearch, .división de investigación del banco agropecuario Rabobank
No todos los productos tendrán el mismo plazo para volver al mercado. Bruselas realiza una auditoría sobre la carne aviar y la miel. Si los resultados son satisfactorios, las importaciones podrían reanudarse en las próximas semanas. Para la carne vacuna, el proceso podría ser más largo por los ciclos de producción y certificación.
La decisión llega en un momento sensible: el acuerdo comercial entre la UE y el Mercosur comenzó a aplicarse de manera provisional el 1 de mayo. El pacto abre nuevas oportunidades, aunque establece cuotas para productos sensibles como la carne vacuna y aviar. Bruselas sostiene que la suspensión sanitaria no está vinculada directamente con el acuerdo y que las mismas exigencias se aplican a todos los países proveedores.
La decisión también inquieta a productores europeos, por el posible desvío de oferta. Brasil recibió la medida con preocupación y anunció que buscará revertirla. Para el sector exportador, recuperar el acceso al mercado europeo dependerá ahora de demostrar que sus controles cumplen con los estándares exigidos por Bruselas.
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