Un estudio sugiere que la forma en que nuestro cuerpo siente las cosquillas es bastante parecida en distintas culturas. Investigadores de la Universidad Radboud, en Países Bajos, consultaron a 448 adultos de origen chino, neerlandés y griego. Cuello, axilas, abdomen y plantas de los pies aparecieron como las zonas más cosquillosas. La risa fue la reacción más habitual. El 98,4% dijo haber experimentado cosquillas alguna vez y el 71% se consideró moderada o muy cosquilloso. Otro dato curioso es que las zonas más sensibles al cosquilleo no coinciden necesariamente con las que reaccionan al tacto, el dolor o el placer. El cuerpo parece tener un mapa especial para esta sensación. Las regiones menos acostumbradas al contacto suelen ser más sensibles, una idea que ya había planteado Charles Darwin. Sin embargo, todavía no hay una explicación única sobre por qué algunas partes nos hacen reír apenas alguien las toca. Aunque el estudio encontró coincidencias entre tres culturas, habrá que investigar otras poblaciones. Las cosquillas parecen universales, pero aún guardan secretos. Los científicos también quieren saber cuánto influyen la confianza, la intención de quien toca y el contexto social en esa experiencia.
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