Un puñado de dientes fosilizados está ayudando a los científicos a reconstruir capítulos perdidos de la historia humana. Un nuevo estudio hecho en China reveló pistas sorprendentes sobre el Homo erectus, uno de nuestros antepasados más antiguos, que vivió hace unos dos millones de años y logró expandirse por África, Asia e incluso partes de Europa. Los expertos analizaron proteínas conservadas en el esmalte dental de seis individuos —cinco hombres y una mujer— cuyos restos tienen unos 400.000 años de antigüedad. Gracias a esas diminutas huellas biológicas, lograron detectar mutaciones que podrían ayudar a entender cómo se vinculaban distintas especies humanas del pasado. Uno de los hallazgos más llamativos fue una variante genética que hoy todavía aparece en algunos seres humanos modernos y también en los denisovanos, un misterioso grupo de primos humanos extintos. Eso abre la posibilidad de que el Homo erectus se haya cruzado con ellos y les haya transmitido parte de su herencia genética. Los científicos creen que esas mezclas entre especies pudieron dejar rastros que aún sobreviven en nosotros. “Esto nos permite rastrear quiénes somos ahora hasta nuestros antepasados”, indicó el paleoantropólogo Ryan McRae. Aunque aún quedan muchas preguntas sin respuesta, el hallazgo muestra que incluso un viejo diente puede convertirse en una ventana fascinante hacia los orígenes de la humanidad.
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