Marine Le Pen confirmó que será candidata en las elecciones presidenciales de Francia de 2027, luego de que el Tribunal de Apelación de París redujera ayer la pena de inhabilitación que pesaba sobre ella por malversación de fondos públicos europeos. Aunque la justicia mantuvo la condena, el fallo le permite competir por el Elíseo y relanza las aspiraciones de la ultraderecha de llegar al poder.
“Esta noche soy candidata a la elección presidencial”, afirmó la líder de Agrupación Nacional (RN) en una entrevista televisiva. También anunció que recurrirá el fallo ante la Corte de Casación, lo que suspende la aplicación de la condena de un año de prisión con brazalete electrónico y le permitirá hacer campaña sin restricciones de movilidad.
La sentencia mantiene una multa de 100.000 euros y confirma que Le Pen participó en un sistema que, entre 2004 y 2016, desvió más de 2,8 millones de euros del Parlamento Europeo. Según las magistradas, asistentes parlamentarios financiados por la Eurocámara trabajaban en realidad para el entonces Frente Nacional, hoy rebautizado como Agrupación Nacional.
Pese a ello, el tribunal redujo la inhabilitación a 15 meses, computando el tiempo ya transcurrido desde la condena de primera instancia. Esa decisión despeja, al menos por ahora, el principal obstáculo legal para su candidatura y marca el inicio de una campaña presidencial que promete ser una de las más disputadas de los últimos años.
Le Pen, de 57 años, buscará por cuarta vez la presidencia tras perder los balotajes de 2017 y 2022 frente a Emmanuel Macron, quien no podrá volver a presentarse por el límite constitucional de mandatos. En las encuestas, tanto ella como el presidente de su partido, Jordan Bardella, lideran la intención de voto. Bardella, que era visto como el eventual reemplazante si la justicia impedía la candidatura de Le Pen, continuará respaldándola y fue señalado por la dirigente como su futuro primer ministro en caso de llegar al poder.
La decisión judicial provocó reacciones encontradas. Desde la izquierda, Jean-Luc Mélenchon aseguró que su objetivo sigue siendo impedir un triunfo de la extrema derecha. Gabriel Attal, aspirante del oficialismo, cuestionó la legitimidad de una candidata condenada, mientras que el partido conservador Los Republicanos acusó a Le Pen de convertir a la democracia en “rehén” de su situación judicial.
Aun así, la dirigente insiste en que no contempla un escenario en el que quede fuera de la carrera presidencial. El último capítulo dependerá ahora de la Corte de Casación, que prevé pronunciarse en los próximos meses.
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