La tragedia golpeó con una fuerza devastadora la frontera entre Nepal y la región autónoma china del Tíbet. Las repentinas inundaciones y deslizamientos de tierra dejaron al menos 392 muertos y 1.468 desaparecidos, mientras los equipos de rescate buscan sobrevivientes entre toneladas de lodo, piedras y escombros. Pueblos enteros quedaron arrasados por una enorme crecida que arrastró viviendas, vehículos, puentes y represas.
Más de 24 horas después del desastre, la emergencia continúa y crece el temor a nuevas inundaciones. En Nepal fueron recuperados los cuerpos de 389 personas y hay 910 desaparecidos, entre ellos 517 extranjeros. Del lado chino se registraron tres fallecidos y 558 personas siguen sin ser localizadas, incluidos 260 extranjeros.
Uno de los lugares más castigados fue Syabrubesi, en Nepal, punto de partida de una popular ruta de senderismo hacia Langtang y zona de paso para peregrinos hindúes que se dirigen al monte Kailash, en el Tíbet. La fuerza del agua y el barro convirtió localidades enteras en un paisaje de destrucción. “Todo el resto del pueblo desapareció”, relató Laloma, una joven de 27 años que pasó la noche refugiada en una escuela junto a unas cien personas.
Otro sobreviviente, Omkar Joshi, describió el escenario con crudeza: “Ya no es más que un gigantesco cementerio. Lo único que queda es arena y piedras empapadas de sangre humana”.
La tragedia también tiene una dimensión internacional. Según el recuento preliminar de las autoridades turísticas de Nepal, no se sabe nada de 178 ciudadanos de India, 90 de Estados Unidos, 53 de Ucrania, 51 de Malasia, 35 de Australia, 33 del Reino Unido y 25 de Canadá. España informó que cuatro de sus ciudadanos permanecen desaparecidos. China indicó que alrededor de un centenar de sus nacionales podrían estar entre las personas no localizadas en territorio nepalí.
Las tareas de búsqueda se desarrollan en condiciones extremadamente difíciles. Los rescatistas deben avanzar por caminos destruidos y zonas montañosas inestables, mientras el barro y los escombros bloquean el acceso. China movilizó cerca de 800 efectivos en el Tíbet, además de perros de búsqueda y lanchas rápidas. Nepal también desplegó equipos para localizar sobrevivientes y recuperar cuerpos.
EL DERRUMBE PARCIAL DE UN GLACIAR, LA CAUSA
La magnitud del fenómeno fue extraordinaria. El torrente habría sido provocado por el derrumbe parcial de un glaciar y tuvo una violencia tal que el Servicio Geológico de Estados Unidos lo registró como un evento sísmico de magnitud 5,2. Imágenes de una cámara de vigilancia muestran cómo una gigantesca masa de agua, barro y restos de construcciones engulle un edificio de varios pisos mientras decenas de personas corren para ponerse a salvo.
Pero el peligro todavía no pasó. La agencia encargada del pronóstico de inundaciones en Katmandú emitió una alerta especial por la formación de un lago detrás de los escombros. Qianggong Zhang, especialista del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas, advirtió sobre una posible segunda crecida debido a un bloqueo en la parte alta del río fronterizo entre Nepal y China.
La emergencia vuelve a poner el foco sobre el cambio climático. Los científicos señalan que el aumento de las temperaturas acelera el derretimiento de los glaciares y puede incrementar el riesgo de inundaciones repentinas en las regiones montañosas del Himalaya.
Mientras continúan las búsquedas, familiares recorren las zonas devastadas en busca de sus seres queridos. La Cruz Roja lanzó un llamado de emergencia para recaudar 31 millones de dólares destinados a asistir a las comunidades afectadas. Los gobiernos de Nepal y China supervisan las operaciones, mientras los equipos de rescate trabajan contrarreloj ante el riesgo de nuevos deslizamientos.
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