Un conjunto de documentos inéditos de las SS publicados por el diario alemán Die Zeit volvió a poner el foco sobre uno de los criminales nazis más notorios que encontraron refugio en la Argentina tras la II Guerra Mundial: Erich Priebke.
Los archivos, que incluyen fichas de afiliación, cartas manuscritas y registros de ascensos, reconstruyen con precisión su carrera dentro del aparato represivo del Tercer Reich y despejan cualquier duda sobre su compromiso con el nazismo.
UN CURRICULUM CON DATOS CLAVE
Entre los papeles sobresale un currículum autobiográfico escrito de puño y letra en 1939. Allí, Priebke relata su infancia, sus primeros trabajos en hoteles de Italia e Inglaterra y el camino que lo llevó a ingresar en la Gestapo, afiliarse al Partido Nazi en 1933 y sumarse a las SS en 1937.
Los documentos también detallan sus sucesivos ascensos hasta convertirse en capitán de las SS, cargo desde el cual integró la maquinaria de terror nazi y llegó a desempeñarse como traductor en reuniones entre Adolf Hitler y Benito Mussolini gracias a su dominio del italiano y el inglés.
Su nombre quedó marcado para siempre por la masacre de las Fosas Ardeatinas, en Roma, donde 335 civiles fueron ejecutados en 1944 como represalia por un atentado partisano. Priebke admitió haber participado en el operativo, aunque siempre intentó justificar sus actos alegando que cumplía órdenes.
Tras la derrota de Alemania, escapó por la llamada “Ruta de las ratas”, que permitió la huida de numerosos jerarcas nazis hacia Sudamérica.
LLEGADA A ARGENTINA
Con documentación falsa llegó a la Argentina y se instaló en San Carlos de Bariloche, donde durante décadas llevó una vida aparentemente normal bajo el nombre de “Don Erico”.
Fue comerciante, impulsó proyectos turísticos y ocupó un papel destacado en el colegio alemán Primo Capraro, mientras su verdadero pasado permanecía oculto.
Su historia cambió en 1994, cuando un equipo de la cadena estadounidense ABC lo localizó y lo entrevistó. Lejos de mostrar arrepentimiento, defendió su actuación durante la guerra. La repercusión internacional derivó en su detención, extradición a Italia y posterior condena a prisión perpetua.
Murió en Roma en 2013, con 100 años, bajo arresto domiciliario. Los documentos ahora revelados por Die Zeit aportan nuevas pruebas sobre el recorrido de uno de los prófugos nazis más emblemáticos que encontró refugio en la Argentina.
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