Los elefantes tienen una manera muy particular de “conversar”: muchas veces lo hacen en grupo y con sonidos tan graves que las personas ni siquiera pueden escucharlos. Un estudio halló que cerca del 60% de esas voces forman verdaderos “coros” que contienen información sobre lo que sienten y hacen los animales. La investigación, realizada en el parque nacional de Amboseli, en Kenia, analizó 902 grabaciones de 84 elefantes pertenecientes a 39 familias. Los científicos identificaron sonidos asociados a distintas situaciones: llamarse cuando están separados, invitar al grupo a moverse, saludarse, reencontrarse, descansar o alimentarse. Las madres también tienen sonidos especiales para comunicarse con sus crías. Uno de los hallazgos más curiosos fue que, en algunas de estas “conversaciones”, los elefantes van haciendo sus voces cada vez más parecidas. Esto podría ayudarlos a coordinarse y decidir qué hacer después. Según los investigadores, el fenómeno también revela una capacidad de aprendizaje: los elefantes no solo emiten sonidos, sino que parecen modificar sus voces al escuchar a otros. Aunque no pudieron comprobar cómo reaccionan los animales al oír estas grabaciones, el estudio da nuevas pistas sobre cómo se organizan, aprenden y se vinculan.
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