Francia celebró ayer con un imponente desfile militar cargado de simbolismo político y estratégico, en el que el presidente Emmanuel Macron encabezó por última vez la tradicional ceremonia de la Fiesta Nacional antes de dejar el poder en mayo de 2027, al completar el máximo de dos mandatos consecutivos. La avenida de los Campos Elíseos fue el escenario de una demostración de fuerza sin precedentes, con casi 6.700 soldados, 98 aviones, 31 helicópteros y 315 vehículos militares.
El Elíseo explicó que el despliegue buscó reflejar el rearme de Francia, el fortalecimiento de su autonomía estratégica y el creciente compromiso de Europa con su propia defensa.
FUERTE RESPALDO A UCRANIA
La ceremonia estuvo marcada por un fuerte respaldo a Ucrania. El presidente Volodimir Zelenski ocupó un lugar destacado en la tribuna de honor, donde fue recibido por Macron, la primera dama Brigitte Macron y el ministro de Defensa. También asistieron 24 líderes europeos, entre ellos el alemán Friedrich Merz, el español Pedro Sánchez, el polaco Donald Tusk y la danesa Mette Frederiksen.
En el desfile participaron contingentes de 35 países y 25 militares ucranianos, un día después de la cumbre de la llamada “Coalición de Voluntarios”, integrada por naciones dispuestas a mantener el apoyo a Kiev e incluso evaluar el envío de tropas una vez alcanzado un alto el fuego con Rusia. La tradicional Patrulla de Francia abrió el espectáculo aéreo, seguida por cazas Mirage 2000 con copilotos ucranianos entrenados en territorio francés, además de aeronaves de otros diez países europeos, en una imagen de cooperación militar continental.
Para Macron, este último desfile como jefe de las Fuerzas Armadas representó también un balance de sus diez años al frente del país. El mandatario destacó que durante su gestión el presupuesto de defensa se duplicó y defendió las decisiones adoptadas para reforzar las capacidades militares francesas en un contexto internacional cada vez más inestable.
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