Las inundaciones que golpearon la frontera entre China y Nepal dejaron ya más de 950 muertos y unos 4.400 desaparecidos, mientras los equipos de rescate luchan contra el tiempo para encontrar sobrevivientes. En Nepal, la situación es muy dramática, con 939 fallecidos y 3.925 desaparecidos. Entre ellos hay unos 900 trabajadores de 12 proyectos hidroeléctricos afectados por el desastre y se estima que cerca de 500 podrían seguir atrapados dentro de túneles sepultados por el lodo. Algunos habrían logrado acceder a oxígeno, pero las esperanzas bajan a medida que pasan los días. En China hubo al menos 16 muertes y 546 desapariciones. Los equipos trabajan además para recuperar caminos y restablecer el acceso al cruce fronterizo de Gyirong, que permanece bajo varios metros de agua.
La tragedia comenzó tras el colapso de un glaciar en el Himalaya. El desprendimiento arrastró rocas y agua derretida hacia los valles, desbordó los ríos y convirtió la zona en un torrente que destruyó viviendas, puentes e infraestructura.
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