Mientras los líderes del G7 debatían sobre guerras, comercio y seguridad global, los micrófonos abiertos dejaron al descubierto ayer una faceta mucho más relajada de la cumbre celebrada en Francia. Entre bromas, comentarios deportivos y anécdotas personales, las conversaciones informales ofrecieron un respiro en medio de una agenda cargada de asuntos internacionales.
Uno de los momentos más comentados tuvo como protagonista a la primera ministra italiana, Giorgia Meloni. El canciller alemán, Friedrich Merz, le preguntó si ya había fumado un cigarrillo en la mañana. Meloni respondió orgullosa que no fumaba “desde el 1 de mayo”, lo que provocó aplausos y felicitaciones de varios dirigentes, entre ellos el canadiense Mark Carney, el británico Keir Starmer y representantes de la Unión Europea. Carney incluso quiso saber si utilizaba parches de nicotina para sobrellevar el abandono del tabaco.
El fútbol también se coló en los pasillos del encuentro. Con el Mundial que se disputa en Estados Unidos, México y Canadá como telón de fondo, varios mandatarios intercambiaron opiniones sobre selecciones y resultados recientes. El presidente francés, Emmanuel Macron, participó de conversaciones sobre la victoria del Paris Saint-Germain en la Liga de Campeones, mientras que Starmer elogió el sorprendente empate de Cabo Verde frente a España. Donald Trump, por su parte, aprovechó para hablar de un tema mucho más cercano a sus gustos: el espectáculo de artes marciales mixtas de la UFC que organizó el domingo en la Casa Blanca. El mandatario relató con entusiasmo detalles del evento y elogió al presidente de la organización, Dana White.
Otro episodio curioso se produjo cuando un micrófono captó una conversación entre Trump y el presidente del Consejo Europeo, António Costa. En medio de una frase apenas audible, el estadounidense mencionó “Groenlandia”, territorio cuya posible adquisición por parte de Washington ha generado polémica en Europa. El contexto completo del comentario no quedó claro. Las bromas continuaron cuando Macron aparentemente olvidó su reloj tras un almuerzo de trabajo. Al advertirlo, Carney comentó que el mandatario francés había dejado el objeto sobre la mesa. “Dámelo si lo dejó, dámelo”, respondió Trump entre risas, provocando carcajadas entre los presentes.
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