La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, anunció que su gobierno presentará próximamente un proyecto para limitar la cantidad de alumnos extranjeros por aula y prohibir el uso de burkas y niqabs (variedades de velos islámicos integrales) en las escuelas. La iniciativa incluirá además clases obligatorias de italiano para los padres de estudiantes extranjeros que enfrenten “serias dificultades” para integrarse al sistema educativo.
Meloni hizo el anuncio durante un encuentro de Gioventù Nazionale, la organización juvenil de su partido, Hermanos de Italia, celebrado en Roma. La jefa de gobierno defendió las nuevas medidas como parte de una política de integración basada en el aprendizaje del idioma, el conocimiento de la cultura italiana y el respeto de las normas del país.
“Quien venga a Italia y quiera construir aquí su futuro debe aprender nuestro idioma, comprender nuestra cultura y respetar nuestras reglas”, sostuvo ante sus seguidores. También afirmó que en las escuelas se debe asistir con el rostro descubierto y que ninguna tradición puede justificar que una joven deba ocultarlo.
El burka cubre todo el cuerpo y el rostro, mientras que el niqab también oculta la cara y deja visibles únicamente los ojos. El hiyab, en cambio, cubre el cabello y el cuello, pero deja el rostro descubierto y no figura entre las prendas mencionadas en el anuncio difundido por el gobierno.
La propuesta deberá ser presentada ante el Consejo de Ministros y, si recibe su aprobación, tendrá que obtener el respaldo del Parlamento en un plazo de 60 días para convertirse en ley. Meloni no precisó cuál será el nuevo límite de alumnos extranjeros por clase.
Italia ya cuenta con una regla que establece un tope orientativo del 30% de estudiantes extranjeros por aula y por escuela, aunque contempla excepciones. El porcentaje puede elevarse cuando los alumnos tienen un adecuado dominio del italiano, como ocurre con muchos nacidos en Italia, o reducirse cuando existen dificultades lingüísticas. Los estudiantes sin ciudadanía italiana representan alrededor del 11,6% de la matrícula escolar del país.
El anuncio reabre un debate que combina inmigración, educación y libertad religiosa. Las autoridades sostienen que distribuir a los alumnos extranjeros puede favorecer la integración y evitar que la concentración de estudiantes con dificultades lingüísticas complique el aprendizaje. Sin embargo, representantes de directores escolares han advertido sobre las dificultades prácticas de aplicar un nuevo límite, especialmente en zonas donde la población extranjera está muy concentrada.
El anuncio se produce, además, mientras enfrenta competencia desde sectores situados aún más a la derecha. El partido Futuro Nacional, que no integra la coalición de gobierno, viene reclamando medidas más duras contra el uso del burka en las escuelas y ha ganado presencia en las encuestas. En julio, esa formación pidió una respuesta específica contra los velos integrales en los centros educativos.
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