La llegada masiva de migrantes a Ceuta desencadenó una de las mayores crisis que enfrentó el enclave español en los últimos años. Desde comienzos de la semana, cientos de personas comenzaron a cruzar la frontera desde Marruecos, tanto por mar como saltando el vallado fronterizo. Sin embargo, durante la madrugada del jueves el flujo aumentó de manera exponencial hasta alcanzar cerca de 60.000 ingresos en apenas unas horas.
Según informó el Gobierno español, unas 48.000 personas ya habían regresado a Marruecos anoche. En tanto, las autoridades locales reportaron al menos 34 fallecidos durante los intentos de llegar al territorio español.
La ciudad autónoma, de unos 84.000 habitantes, quedó desbordada por la magnitud de la situación.
Italia anuló la libre circulación con España por Schengen
La dimensión de la crisis tuvo un rápido impacto político en la Unión Europea. Italia anunció la suspensión temporal de la libre circulación con España dentro del espacio Schengen, una decisión que contó con el respaldo de Finlandia y Dinamarca.
El ministro de Exteriores italiano, Antonio Tajani, sostuvo que la medida busca “proteger la seguridad de nuestros ciudadanos y defender las fronteras de Europa”.
No obstante, especialistas en derecho europeo consultados por distintos medios advirtieron que la aplicación de una medida de ese tipo resulta jurídicamente cuestionable dentro del actual marco legal de la Unión Europea.
Reacciones en Europa
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, calificó lo ocurrido como un “ataque a la integridad territorial” y atribuyó la situación a la acción de redes de tráfico de personas. Además, pidió mantener la unidad dentro del bloque europeo y recordó que la inmigración irregular afecta a distintos puntos de la Unión Europea.
Desde Francia, el presidente Emmanuel Macron expresó su respaldo a España y el gobierno francés anunció que quintuplicará la presencia policial en la frontera común.
En Estados Unidos, el presidente Donald Trump también se refirió a la situación. Durante una entrevista televisiva calificó de “terribles” las imágenes difundidas desde Ceuta y vinculó el episodio con el debate migratorio estadounidense (ver aparte).
Miedo e incertidumbre
La crisis alteró completamente la vida cotidiana de los habitantes del enclave. La mayoría de los comercios permanecieron cerrados y la confederación local de empresarios recomendó no abrir hasta que mejoraran las condiciones de seguridad.
Vecinos consultados manifestaron temor por la situación y describieron un clima de incertidumbre similar al vivido durante la pandemia.
En paralelo, centenares de personas se concentraron frente al ayuntamiento para reclamar mayores medidas de protección y cuestionar la respuesta del Gobierno central.
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, aseguró que la presión migratoria es “absolutamente imposible de asimilar” y consideró que la reacción de Madrid fue “tardía e insuficiente”.
Antecedentes diplomáticos
La tensión recuerda a la crisis migratoria de mayo de 2021, cuando más de 10.000 personas ingresaron a Ceuta en apenas dos días tras una relajación de los controles fronterizos por parte de Marruecos durante un conflicto diplomático con España.
En esta oportunidad, el episodio ocurre pocos días después de la visita oficial de Pedro Sánchez a Argelia, la primera de un presidente del Gobierno español en cuatro años, en un contexto marcado por las complejas relaciones diplomáticas entre los países del norte de África y la Unión Europea.
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