En medio de la devastación que dejaron los dos terremotos que sacudieron Venezuela, dos rescates emocionaron al país y recorrieron el mundo. En La Guaira, rescatistas lograron sacar con vida a tres hermanos que permanecían atrapados bajo los restos de una vivienda colapsada. El primero en salir fue un niño de unos seis años; luego emergió una adolescente que alcanzó a decir “somos tres”, antes de que un tercer hermano también fuera rescatado sin heridas de gravedad.
Horas después, vecinos lograron sacar con vida a un bebé que había quedado sepultado entre los escombros. El pequeño tampoco presentaba lesiones y fue puesto a salvo gracias al esfuerzo de quienes participaban de las tareas de rescate, mientras decenas de personas continuaban buscando sobrevivientes entre edificios destruidos.
Las imágenes de ambos operativos se viralizaron rápidamente en las redes sociales y se convirtieron en un símbolo de esperanza en medio de una tragedia que ya dejó cientos de muertos, heridos y miles de personas afectadas por los sismos.
En una jornada marcada por el dolor, esos rescates demostraron que, incluso después de horas bajo los escombros, todavía era posible encontrar sobrevivientes y alimentar la esperanza de las familias que seguían esperando noticias de sus seres queridos.
Mientras las tareas de búsqueda continuaban contrarreloj en las zonas más afectadas, los equipos de emergencia mantenían la esperanza de hallar más personas con vida.
Cada rescate es celebrado por vecinos y voluntarios, que trabajan sin descanso entre los escombros pese a las difíciles condiciones.
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