Las princesas del antiguo Egipto no solo vivían rodeadas de lujos y joyas. Un nuevo estudio reveló que también eran hábiles arqueras y realizaban exigentes actividades físicas, algo poco imaginado para mujeres de la realeza hace casi 4.000 años. El hallazgo surgió tras analizar los restos óseos de varias princesas halladas en Dahshur. Los científicos descubrieron un notable desarrollo muscular en brazos y hombros, además de fracturas ya cicatrizadas, señales claras de que utilizaban arcos, dagas y otras armas de forma habitual, ya fuera para cazar o entrenarse. La investigación también mostró que estas mujeres llevaban una vida mucho más activa de lo que se creía. Sus huesos reflejan caídas, golpes e incluso antiguas infecciones, aunque todas las lesiones recibieron tratamientos muy eficaces para la época. Para los expertos, el estudio permite mirar a estas figuras históricas desde otra perspectiva: más allá de sus tesoros funerarios, fueron mujeres fuertes, entrenadas y con una vida física mucho más intensa de lo que cuentan los antiguos relatos.
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