Maricarmen Abascal, la mujer de 87 años cuyo desalojo del departamento que había habitado durante siete décadas, desató una ola de protestas por el derecho a la vivienda en España, murió ayer en Madrid, según informó el Sindicato de Inquilinas.
Su historia había quedado en el centro de la discusión sobre el acceso a una vivienda digna después de que la empresa propietaria del departamento intentara elevar fuertemente el alquiler. El 23 de septiembre, tras una larga disputa judicial, fue desalojada del inmueble y trasladada en camilla a un hospital.
Las imágenes de la mujer abandonando su hogar, rodeada por manifestantes que habían acudido para respaldarla, causaron fuerte indignación. En los días siguientes, las movilizaciones se extendieron por distintas ciudades españolas y una masiva protesta en Madrid terminó con una acampada en la Puerta del Sol.
El Sindicato de Inquilinas, que acompañó a Maricarmen durante su lucha judicial, destacó su “ejemplo de lucha” y consideró que las reacciones generadas tras su desalojo representan “un antes y un después” en la historia reciente del país. “Luchad, seguid luchando por lo que es vuestro”, era el mensaje que Maricarmen repetía a quienes la acompañaban. “El debate de la vivienda está en el centro, pero el costo para llegar hasta aquí ha sido demasiado alto”, señaló el sindicato al anunciar su muerte.
Su caso volvió a poner bajo los reflectores una crisis que afecta a millones de personas. España acumuló un déficit de unas 750.000 viviendas entre 2021 y 2025, según el Banco de España. Mientras se forman unos 250.000 hogares por año, se construyen alrededor de 91.000 viviendas. La escasez presiona los precios: durante el segundo trimestre, el valor de las viviendas aumentó 12,1% interanual, frente al 4% promedio de la zona euro.
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