Decenas de miles de noruegos se acercaron ayer a catedrales e iglesias de todo el país para rendir homenaje al fallecido rey Harald V, quien murió el viernes a los 89 años. El país permanece oficialmente de luto y el Palacio Real anunció que el funeral se celebrará el miércoles 9 de septiembre. Desde la muerte del monarca, los homenajes se multiplicaron. Frente al Palacio Real de Oslo, donde el féretro llegó el viernes desde el hospital, los ciudadanos dejaron flores, escribieron mensajes y encendieron velas para despedir a quien estuvo al frente de la monarquía durante décadas.
En la Catedral de Oslo, el deán Pål Kristian Balstad recordó que la muerte de Harald representa no solo la partida de un rey, sino también la pérdida de un esposo, padre, abuelo y suegro para su familia. La familia real participó de los servicios religiosos celebrados durante el fin de semana. Su hijo, Haakon VIII, asumió inmediatamente el trono y el sábado ofreció su primer discurso como rey. Entre lágrimas, recordó a su padre y destacó su carácter afable. “Lo voy a extrañar”, afirmó, antes de comprometerse a dedicar su vida a Noruega. Haakon adoptó como lema “Todo por Noruega”, mientras su esposa, Mette-Marit, pasó a ser reina y su hija mayor, Ingrid Alexandra, se convirtió en princesa heredera. El nuevo monarca tendrá ahora el desafío de preservar el respaldo a la institución en medio de controversias que afectan a su familia.
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