Pedro Alliana pasó en cuestión de minutos de ocupar la Vicepresidencia de Paraguay a convertirse en el nuevo jefe de Estado. La destitución de Santiago Peña, en medio del escándalo financiero por el colapso del Ueno Bank, lo colocó al frente de un país sacudido por una crisis institucional. Sin embargo, su llegada al poder no representa la irrupción de un desconocido, sino la culminación de una extensa trayectoria dentro del Partido Colorado.
Nacido el 19 de febrero de 1974 en Pilar, departamento de Ñeembucú, Alliana tuvo una juventud vinculada al deporte y al comercio. En 1991 integró la selección paraguaya de básquetbol, mucho antes de convertirse en una de las figuras de mayor peso de la política de su país.
Su carrera partidaria comenzó en 2006, cuando intentó sin éxito convertirse en intendente de Pilar. Dos años después fue elegido gobernador de Ñeembucú, cargo que ocupó hasta 2013. Desde allí dio el salto al Congreso, donde ejerció como diputado durante una década y presidió la Cámara Baja en cuatro períodos consecutivos entre 2015 y 2022.
Su ascenso estuvo estrechamente vinculado al movimiento Honor Colorado, liderado por el expresidente Horacio Cartes, de quien fue uno de los principales aliados antes de que la relación política se deteriorara.
También presidió el Partido Colorado entre 2016 y 2023, consolidando su influencia sobre la estructura partidaria.
En 2023 acompañó a Santiago Peña en la fórmula presidencial que ganó las elecciones. Desde la Vicepresidencia desempeñó un papel de articulador político, aunque su trayectoria también estuvo atravesada por cuestionamientos.
Alliana fue señalado por presunto nepotismo debido a la presencia de familiares en distintos organismos públicos. Entre los casos más controvertidos apareció la contratación de su hija Montserrat en la Cámara de Diputados. Su esposa, Fabiana Souto Ortiz, también ocupa una banca legislativa, mientras otros parientes desempeñan funciones estatales.
Su nombre incluso fue asociado en 2020 al denominado “nuevo Cuatrinomio de Oro”, una expresión utilizada por algunos medios paraguayos para identificar a dirigentes colorados y que remite a la estructura de poder de la dictadura de Alfredo Stroessner.
Ahora, tras jurar ante el Congreso y con Antonio Barrios designado como vicepresidente, Alliana deberá completar el mandato presidencial hasta agosto de 2028. Su principal desafío será conducir un gobierno golpeado por el escándalo que precipitó la salida de Peña, mientras redefine sus vínculos con el poderoso aparato del Partido Colorado.
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