El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, anunció ayer el adelanto de las elecciones generales al 29 de noviembre, en una apuesta con la que busca renovar su mandato y obtener un mayor respaldo parlamentario. Los comicios estaban previstos inicialmente para mediados de 2027.
Sánchez, en el poder desde 2018, comunicó la convocatoria desde el Palacio de la Moncloa. “Para hacer más necesitamos renovar y ampliar el apoyo de la gente”, afirmó el dirigente socialista, de 54 años.
EL FRACASO DE SUS MEDIDAS SOBRE VIVIENDA
El adelanto llega después de un duro revés para el Ejecutivo, que la semana pasada no consiguió sacar adelante sus medidas contra la crisis de la vivienda. El fracaso volvió a exponer la fragilidad parlamentaria de su gobierno de coalición en minoría.
La vivienda se convirtió además en el eje de una creciente protesta social. El caso de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años obligada a abandonar el departamento donde había vivido durante siete décadas, desató una ola de indignación. La propiedad había sido adquirida por una empresa de inversión que pretendía elevarle el alquiler un 275%.
“Esta campaña electoral va a estar profundamente marcada por la vivienda”, advirtió Alicia del Río, portavoz del Sindicato de Inquilinas. La crisis habitacional es uno de los principales problemas sociales de España, en medio del aumento de los alquileres y la reducción de la oferta para residentes. Organizaciones sociales señalan a los alquileres turísticos y a los fondos de inversión como factores que agravan el problema.
Sánchez llegará a las urnas también condicionado por escándalos y causas judiciales que afectan a personas de su entorno, entre ellas su esposa y antiguos colaboradores del Partido Socialista.
Las encuestas recientes sitúan al conservador Partido Popular (PP), principal fuerza opositora, por delante del PSOE, aunque sin mayoría absoluta. Ese escenario obligaría al PP a buscar aliados para gobernar. Vox, tercera fuerza política, aparece como uno de los actores clave.
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, celebró la convocatoria. “Por fin decidirán los españoles”, afirmó, después de reclamar durante meses un adelanto electoral. El resultado definirá también el margen de maniobra del próximo Ejecutivo para abordar el problema habitacional, una cuestión que ya ocupa un lugar central en el debate político y social español y será decisiva.
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