Tras el despliegue inmediato de efectivos del Ejército para contener el desborde fronterizo en el norte de Africa, el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, calificó la masiva e irregular entrada de ciudadanos marroquíes como una abierta vulneración a la soberanía nacional de su país.
El mandatario viajó al territorio fronterizo para coordinar los comités de crisis, luego de que las estimaciones oficiales calcularan en cerca de 60.000 las personas que lograron trasponer las vallas divisorias.
En conferencia de prensa, Sánchez expresó de manera contundente el respaldo total de su gestión hacia las autoridades y la población civil de la región. "El Gobierno de España está con la ciudad de Ceuta, y nos hacemos cargo del estado emocional de la situación de angustia que están viviendo en las últimas horas", manifestó el jefe de Estado.
La declaración buscó llevar calma a una sociedad local que se declaró en estado de emergencia social permanente tras verse completamente superada en sus capacidades logísticas y de seguridad por el aluvión migratorio.
Elevando el tono del reclamo político hacia los sectores responsables de la falta de custodia en el territorio, el mandatario ratificó que "Ceuta es una ciudad española, y lo sucedido en el día de ayer merece todo nuestro reproche en el nivel más enérgico posible", y anticipó que "vamos a utilizar todos los recursos del Estado para garantizar la seguridad de los ciudadanos ceutíes, por supuesto la convivencia en la ciudad autónoma de Ceuta, además de un compromiso total e inequívoco del Gobierno de España con la ciudad autónoma de Ceuta".
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