La italiana Emma Bonino, fallecida a los 78 años, fue comisaria europea, ministra de Relaciones Exteriores de su país pero sobre todo una feminista que defendió a ultranza el derecho al aborto.
Exmiembro del Partido Radical, Bonino se ganó el respeto de toda la esfera política. Pero además con el papa Francisco tuvo un vínculo cordial y de profundo respeto mutuo que trascendió las abismales diferencias ideológicas.
Tuvieron posturas radicalmente opuestas sobre el aborto, la eutanasia y la concepción de la vida. Pero ambos sabían que en estos temas no coincidirían, por lo que optaron por dejarlos en un segundo plano. En cambio, coincidieron en la defensa de los migrantes, la atención a los pobres, la situación en las cárceles y los derechos de los más vulnerables.
La relación salió a la luz pública en 2015, cuando el pontífice argentino llamó por teléfono a Bonino para interesarse por su salud durante su lucha contra el cáncer. Mantuvieron audiencias privadas en el Vaticano y, en noviembre de 2024, el Papa Francisco realizó una visita sorpresa al domicilio de Bonino en Roma tras recibir esta el alta médica, describiéndola entonces como un “ejemplo de libertad y resistencia”. Se tenían en gran estima, a pesar de las diferencias culturales y religiosas, aseguran.
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