Donald Trump volvió a colocar el poder militar de Estados Unidos en el centro de su política hacia América Latina. Ante la Asamblea General de la ONU, el presidente estadounidense advirtió que Washington no permitirá que las amenazas contra su país ganen terreno en ningún punto del hemisferio occidental y aseguró que, si fuera necesario, utilizará su “poderío militar sin igual” para proteger los intereses nacionales. El mensaje refuerza una política regional que la Casa Blanca vincula con la lucha contra el narcotráfico en el continente. La advertencia apunta también a consolidar una mayor coordinación de seguridad con gobiernos aliados de la región.
CAMPAÑAS CONTRA EL NARCO
Trump puso como ejemplo las operaciones realizadas en Venezuela. También volvió a apuntar contra los carteles de la droga, a los que calificó como organizaciones terroristas, y afirmó que sus integrantes deberían ser “ejecutados, exiliados o detenidos”. La campaña contra presuntas narcolanchas en el Caribe y el Pacífico dejó más de 200 muertos, según los balances difundidos.
La advertencia fue acompañada por una reunión con los gobiernos latinoamericanos que integran el denominado Escudo de las Américas, una alianza de seguridad impulsada por Trump para coordinar acciones contra el crimen organizado. En Nueva York, el mandatario ofreció apoyo estadounidense a sus socios y planteó incluso la posibilidad de intervenir contra los carteles dentro de sus territorios si los gobiernos consideran que no pueden combatirlos por sí mismos. Argentina, Chile, Ecuador, Guyana, Honduras, Paraguay, Perú, República Dominicana y representantes de Colombia participaron del encuentro.
Trump también volvió a señalar a Cuba como uno de sus principales objetivos y afirmó ante la ONU que “la libertad llegará a Cuba”. El gobierno cubano respondió que Washington no acepta que la isla sea un país independiente y soberano.
En paralelo, Trump presentó el acuerdo alcanzado con Dinamarca y Groenlandia como otro avance de la presencia estadounidense. El entendimiento contempla dos bases militares para reforzar la vigilancia del Ártico, una zona estratégica frente a Rusia y China. El acuerdo amplía la presencia estadounidense en el extremo norte.
Lula da Silva, uno de los primeros mandatarios en hablar ante la Asamblea General, cuestionó el clima internacional y llamó a evitar una nueva etapa de confrontaciones y de injerencias externas.
CRÍTICAS A IRÁN
Después de colocar a América Latina bajo la sombra de una posible intervención militar, Trump trasladó su discurso de fuerza al conflicto con Irán. Desde la tribuna de la ONU, planteó una disyuntiva entre alcanzar un acuerdo con Teherán o avanzar hacia una destrucción total de la República Islámica. “Tengo que tomar una decisión importante”, afirmó antes de preguntar si habría un pacto o si debía “llevarlos al infierno sin posibilidad de supervivencia”. La amenaza se produjo en el marco de la guerra y de las negociaciones que su gobierno intenta impulsar para impedir que Irán desarrolle armas nucleares.
El presidente estadounidense aseguró además que espera un acuerdo después de las elecciones legislativas de mitad de mandato del 3 de noviembre. Al mismo tiempo, descartó que su eventual resultado pueda condicionarlo personalmente porque él no será candidato. Más tarde, ante periodistas, informó que altos funcionarios estadounidenses e iraníes mantuvieron una reunión de tres horas en Nueva York y la calificó de “muy buena”. Según Trump, habrá otro encuentro en un futuro cercano.
Trump defendió las acciones militares de su gobierno y sostuvo que Estados Unidos debe impedir que Teherán obtenga un arma nuclear. También pidió mantener la presión económica sobre Irán.
El tono del discurso contrastó con el llamado de otros dirigentes a fortalecer la cooperación internacional. El presidente francés, Emmanuel Macron, advirtió sobre el riesgo de regresar a una lógica de “ley de la selva”, mientras que el secretario general de la ONU, António Guterres, reclamó respuestas colectivas frente a las crisis globales.
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