Especialistas y organizaciones sociales analizan qué lleva a miles de marroquíes, especialmente jóvenes, a abandonar su país y arriesgar sus vidas para alcanzar territorio español.
El fenómeno ocurre pese al crecimiento de Marruecos, cuya economía avanzó un 5% en 2025 y que realiza fuertes inversiones en infraestructura de cara al Mundial de fútbol de 2030. Sin embargo, detrás de esos indicadores persisten importantes desigualdades sociales y regionales.
Uno de los principales factores es la dificultad de los jóvenes para ingresar al mercado laboral. A comienzos de 2026, el desempleo juvenil alcanzaba el 27%, casi tres veces el promedio nacional, del 9,5%.
Pero la situación económica no explica por sí sola el fenómeno. Mohamed Benaissa, del Observatorio del Norte para los Derechos Humanos (ONDH), señaló que muchos de quienes intentaron llegar a Ceuta tienen condiciones socioeconómicas “relativamente aceptables”. Entre ellos había camareros, obreros, pescadores y otros trabajadores.
Para el especialista, la emigración refleja una “crisis de confianza en el futuro” y dudas sobre la capacidad de las instituciones para garantizar protección social e igualdad de oportunidades.
Esa incertidumbre también alcanza a quienes estudian. Ayoub El Abiyed, de 16 años, aseguró tener buenas notas en el colegio, pero reconoció que no confía en conseguir un trabajo acorde con sus aspiraciones.
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