La carrera por la Secretaría General de la ONU comenzó con un primer revés para el argentino Rafael Grossi, aunque en el Gobierno de Javier Milei mantienen el optimismo y aseguran que todavía tiene posibilidades de quedarse con el máximo cargo del organismo internacional cuando concluya el proceso de selección a fin de año.
En la primera votación preliminar del Consejo de Seguridad, destinada a medir el respaldo inicial de los candidatos, Grossi terminó en el tercer lugar. La mejor posicionada fue la exvicepresidenta y exfuncionaria de la ONU Rebeca Grynspan, seguida por la representante de Guyana, Carolyn Rodrigues-Birkett.
El diplomático argentino obtuvo siete votos favorables, dos rechazos y seis abstenciones o países que prefirieron no expresar posición. Aunque quedó por detrás de sus principales competidoras, en la Casa Rosada destacan que apenas le faltan dos apoyos para alcanzar el nivel considerado competitivo de cara a las instancias decisivas.
La próxima prueba llegará el 21 de agosto, cuando se realice una nueva ronda de votación. Sin embargo, la verdadera definición dependerá de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad -Estados Unidos, China, Rusia, Francia y el Reino Unido-, que tendrán la última palabra y conservan el poder de veto. Un solo rechazo de cualquiera de esas potencias basta para bloquear una candidatura.
En el Palacio San Martín insisten en que las primeras rondas sirven, sobre todo, para que los países evalúen las fuerzas de cada postulante y ajusten sus estrategias. “Esto recién empieza”, repiten cerca del equipo que impulsa la candidatura argentina.
Grossi, que dirige desde 2019 el Organismo Internacional de Energía Atómica, apuesta a que su experiencia en negociaciones internacionales juegue a su favor. Su trabajo lo ha convertido en un interlocutor habitual de líderes como Donald Trump, Vladimir Putin y las autoridades iraníes, un perfil que el Gobierno considera una de sus principales fortalezas.
En las últimas semanas, además, el diplomático defendió la necesidad de que la ONU recupere un papel más activo en la resolución de conflictos internacionales y elogió la gestión del peruano Javier Pérez de Cuéllar como ejemplo de liderazgo eficaz. Para la Cancillería argentina, su trayectoria, capacidad de diálogo y experiencia en escenarios de alta tensión lo convierten en un candidato de primer nivel.
Pese al traspié inicial, el Ejecutivo cree que todavía queda un largo camino por recorrer.
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