Un equipo internacional de investigadores desarrolló un “reloj del habla” que busca estimar la edad biológica y detectar posibles señales de deterioro cognitivo a partir de la manera de hablar. Para crear esta herramienta, los científicos analizaron grabaciones de 2.928 personas hispanohablantes de Argentina, Chile, Colombia, México y Perú, de entre 18 y 88 años. En cada grabación observaron cómo hablaba cada participante: cuánto tardaba en decir las cosas, qué pausas hacía, cómo era su tono, qué palabras utilizaba y cómo organizaba sus ideas. Con toda esa información, entrenaron un sistema para que aprendiera a relacionar determinadas características de la voz y del lenguaje con la edad de cada persona. Después, el sistema podía analizar una nueva grabación y calcular una “edad del habla”. Si esa edad resultaba bastante mayor que la edad real, los investigadores consideraban que podía existir una señal de envejecimiento acelerado. Al comparar los resultados, quienes tenían una “edad del habla” más elevada también mostraban, en general, mayores dificultades de memoria y otras capacidades cognitivas. Las diferencias fueron mayores entre las personas con Alzhéimer y otras formas de demencia. La herramienta todavía no sirve para diagnosticar una enfermedad. Pero los investigadores destacan una ventaja: para utilizarla solo hace falta una grabación de voz, algo sencillo, económico y que puede repetirse sin procedimientos invasivos.
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