Rusia necesita cada vez más soldados para sostener la guerra en Ucrania y Vladimir Putin acaba de lanzar un nuevo incentivo tan polémico como revelador: perdonar enormes deudas a quienes acepten ir al frente. El presidente ruso firmó un decreto que promete cancelar obligaciones financieras de hasta 10 millones de rublos -unos 140.000 dólares- para los hombres que se alisten en el Ejército por al menos un año. El beneficio también alcanza a sus esposas.
La medida deja en evidencia las crecientes dificultades del Kremlin para reemplazar las bajas de una guerra que ya lleva más de cuatro años. Según estimaciones independientes, Rusia perdió al menos 352.000 hombres entre muertos y desaparecidos desde el inicio de la invasión en 2022, aunque otras proyecciones elevan la cifra por encima de los 400.000 este año.
Moscú insiste en que no habrá una movilización forzosa masiva, una decisión que podría generar protestas internas, por lo que apuesta a seducir reclutas con dinero y beneficios económicos. Además de salarios considerados altos para los estándares rusos, ahora ofrece borrar deudas acumuladas y facilitar la reinserción laboral de los veteranos cuando regresen del combate.
Desde el inicio del conflicto, los pocos medios independientes que aún sobreviven en Rusia denunciaron que muchas minorías étnicas están sobrerrepresentadas en el frente y que numerosos hombres son presionados para enrolarse.
La decisión llega en un momento delicado para el Kremlin. Las conversaciones de paz permanecen estancadas y Ucrania sigue resistiendo mejor de lo esperado. En paralelo, Moscú volvió a elevar la tensión en los últimos días al advertir a embajadas extranjeras en Kiev sobre posibles ataques aéreos de gran escala.
Putin, que al comienzo hablaba de una “operación militar especial” breve y exitosa, enfrenta ahora una guerra larga, costosa y cada vez más difícil de sostener.
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