Abogado millonario y que hace campaña como "El Tigre" irrumpió en las presidenciales de Colombia, Abelardo de la Espriella sacó a la derecha tradicional de la contienda con un discurso antisistema y de desprecio por la izquierda.
Con 47 años, el candidato con propuestas de derecha fue quien sumó más cantidad de votos, aunque no los suficientes para consagrarse en primera vuelta, aspira por primera vez a un cargo de elección popular tras años dedicado a defender a múltiples personalidades del país, incluidos paramilitares, narcotraficantes y estrellas de fútbol.
En un ballotage el 21 de junio enfrentará al senador izquierdista Iván Cepeda, aliado del presidente Gustavo Petro.
Practicante judeocristiano, caribeño y admirador de Donald Trump y Javier Milei, De la Espriella dejó atrás su vida entre lujos en la ciudad italiana de Florencia y se presenta como un comerciante próspero: "Yo no soy un mercader de ilusiones, soy un empresario de realidades", dijo en campaña.
Su objetivo es "que la empresa más importante del país, que es el Estado, sea manejada por gente que en su vida ha creado riqueza", dijo en su sede de campaña en Bogotá, un edificio custodiado por decenas de soldados, policías y escoltas. En la campaña denunció amenazas de muerte y daba discursos detrás de un cristal antibalas.
Para lograr su objetivo, se inspira en los mandatarios Trump, Milei y Nayib Bukele, ya que cree que "la política necesita más empresarios y menos políticos". Apuesta por sepultar el tribunal surgido del acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC en 2016 y que juzga los peores crímenes del conflicto armado.
En la carrera electoral, le llovieron cuestionamientos sobre el origen de su fortuna. Antes de aspirar a la presidencia, el abogado presumía en sus redes sociales de viajes en aviones privados, trajes de sastrería, sombreros y lentes oscuros de lujo. Durante la carrera presidencial fue criticado por declaraciones tildadas de machistas y homofóbicas, que no afectaron sin embargo su popularidad.
Padre de cuatro niños y amante del golf, asegura que quiere gobernar con "mano de hierro" al país con mayor producción de cocaína del mundo. "En mi gobierno, bandido que no se someta (a la justicia) será dado de baja", sostiene. Para combatir a las mafias quiere aliarse militarmente con Estados Unidos e Israel.
De la Espriella se presenta como una persona aguerrida, que llegó "tarde la repartición del miedo" y dispuesto a hacer un "sacrificio" por la "patria". En varias de sus publicaciones en redes sociales, su figura se convierte en un felino de colmillos afilados gracias a la inteligencia artificial.
Defiende la portación de armas, la reducción del tamaño del Estado en un 40% y quiere construir megacárceles en las que los presos estén a "diez pisos bajo tierra" alimentados "con pan y agua".
Hasta ahora, el abogado tomó distancia de la derecha tradicional, cuya candidata naufragó en la primera vuelta.
El candidato reiteró su deseo de realizar una "contrarrevolución cultural" a las ideas de izquierda para que el país pueda "regresar a Dios".
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