La carrera por la Casa Blanca de 2028 comenzó mucho antes de lo previsto. La contundente victoria del Partido Demócrata en las elecciones legislativas de mitad de mandato, que le permitió recuperar el control del Senado y de la Cámara de Representantes, no solo modificó el equilibrio de poder en Washington: también puso en marcha la disputa por la sucesión de Donald Trump, quien no podrá presentarse a un tercer mandato por las restricciones de la Constitución estadounidense.
Aunque todavía faltan dos años para las próximas presidenciales, los resultados del martes dejaron señales sobre el futuro de ambos partidos. Los demócratas deberán resolver si apuestan por dirigentes moderados, con experiencia de gestión, o por una nueva generación progresista. Los republicanos, en tanto, enfrentan un interrogante más profundo: cómo conservar el respaldo del movimiento MAGA sin quedar atrapados en el desgaste político del actual presidente.
HARRIS Y NEWSOM
La exvicepresidenta Kamala Harris continúa encabezando las preferencias de los votantes demócratas en los sondeos internos. Según el promedio de RealClearPolling citado por Newsweek al 1° de noviembre, reúne el 24,2 por ciento de las intenciones de voto, aunque su elevado conocimiento público podría explicar parte de esa ventaja.
Harris, derrotada por Trump en las presidenciales de 2024, todavía no confirmó si volverá a competir. Su regreso a la campaña durante las últimas semanas, sin embargo, alimentó las especulaciones sobre un nuevo intento.
Detrás aparece el gobernador de California, Gavin Newsom, con el 14,2 por ciento. Su figura ganó visibilidad por la confrontación con Trump y por su participación en la estrategia electoral demócrata. Sin embargo, existe una dificultad: el propio Newsom anticipó que no competiría si Harris decide presentarse.
Entre los dirigentes moderados también aparecen Josh Shapiro, gobernador de Pensilvania, que consiguió una amplia reelección; Andy Beshear, de Kentucky, con experiencia electoral en un estado de tradición republicana; y JB Pritzker, de Illinois, cuyo discurso combina posiciones progresistas con una fuerte confrontación política.
JON OSSOFF, LA REVELACIÓN
Una de las figuras que más atención despertó después de las elecciones fue Jon Ossoff, el senador demócrata que consiguió renovar su banca en Georgia por una diferencia de aproximadamente 18 puntos.
Con 39 años y una trayectoria que comenzó en la producción de documentales, Ossoff logró un triunfo significativo en un estado que había respaldado a Trump en 2024. Su desempeño lo instaló entre los nombres mencionados para 2028 y motivó comparaciones con Barack Obama por parte de algunos medios.
Aunque en las encuestas internas registra un respaldo inferior al de Harris y Newsom, su victoria impulsó su presencia en los mercados de predicción. Sin embargo, el senador asegura que no tiene interés en presentarse a presidente.
Otro dirigente que conserva protagonismo es Pete Buttigieg, exsecretario de Transporte durante la administración de Joe Biden, con un 13,1% en los sondeos citados. Su participación en actos de campaña y su discurso centrado en cuestiones económicas lo mantienen dentro de las conversaciones sobre la sucesión presidencial.
LA “IZQUIERDA” DEMÓCRATA BUSCA SU OPORTUNIDAD
El sector progresista también encontró motivos para celebrar. La victoria de Abdul El-Sayed en Michigan, un estado que había votado por Trump, fortaleció el argumento de quienes sostienen que las propuestas de izquierda pueden obtener respaldo electoral fuera de los bastiones demócratas.
En ese espacio sobresale Alexandria Ocasio-Cortez, representante por Nueva York, que aparece con el 11,8% en las encuestas. Referente de una generación más joven y cercana al senador Bernie Sanders, todavía evalúa si buscará la presidencia o una banca en el Senado.
También aparece Ro Khanna, legislador de California y antiguo colaborador de Sanders, que ya reconoció que analiza una candidatura.
JD VANCE Y MARCO RUBIO
Del lado republicano, el vicepresidente JD Vance aparece como una de las principales figuras para 2028. Con el 38,6% de respaldo en los sondeos internos citados, representa la continuidad del movimiento MAGA y mantiene una relación estrecha con el presidente.
Sin embargo, la derrota electoral abrió interrogantes sobre el peso que tendrá el trumpismo en la próxima campaña. Incluso Trump evitó confirmar que Vance será su sucesor y deslizó que su vicepresidente podría decidir no presentarse.
Marco Rubio, actual secretario de Estado, aparece detrás con el 26,4 por ciento. Exsenador por Florida e hijo de inmigrantes cubanos, construyó una trayectoria propia dentro del Partido Republicano antes de incorporarse al gobierno de Trump.
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