El príncipe Harry regresó ayer a Reino Unido para una visita de cinco días marcada por las tensiones con la familia real y una nueva polémica con el Palacio de Buckingham. El duque de Sussex llegó solo desde Estados Unidos, mientras su esposa, Meghan Markle, y sus hijos, Archie y Lilibet, permanecieron en California debido a las preocupaciones por su seguridad.
El hijo menor del rey Carlos III participará en una serie de actos vinculados a los Juegos Invictus, la competición deportiva para militares heridos o enfermos que él mismo fundó y cuya próxima edición se celebrará en Birmingham en 2027.
ALOJAMIENTO CONTROVERTIDO
Sin embargo, la agenda oficial quedó eclipsada por la controversia en torno a su alojamiento. A primera hora de ayer, un portavoz de Harry aseguró que el príncipe se hospedaría en el Palacio de Buckingham durante su estancia en Londres. Pero pocas horas después, fuentes de la Casa Real desmintieron esa versión y afirmaron que el duque no confirmó dentro del plazo establecido la invitación que le había ofrecido el monarca, por lo que la posibilidad quedó descartada.
Desde el entorno del príncipe calificaron la situación de “decepcionante” y sostuvieron que la oferta fue retirada en el último momento. Buckingham, en cambio, insistió en que el personal de las residencias reales necesita organizar con anticipación cualquier visita y negó que este episodio impida futuras estancias de Harry y su familia.
La seguridad vuelve a ser el principal punto de fricción entre el duque y las autoridades británicas. Harry decidió viajar sin Meghan y sus hijos después de que se rechazara nuevamente su pedido para contar con escolta policial financiada por el Estado. Según su portavoz, el príncipe dedicó los últimos días a organizar medidas de protección privadas antes de confirmar el viaje.
Aunque no se descarta que Meghan, Archie y Lilibet se unan a él durante la segunda parte de la visita, por ahora no existe confirmación oficial. La prensa británica especula con un posible desplazamiento familiar a la finca de Althorp, donde descansan los restos de la princesa Diana, y también con un eventual encuentro entre Carlos III y sus nietos, a quienes no ve desde 2022.
También permanece en duda si Harry mantendrá algún contacto con su padre o con su hermano, el príncipe Guillermo. Las relaciones familiares siguen profundamente deterioradas desde la publicación de las memorias “En la sombra”, en las que el duque lanzó duras críticas contra la institución y varios de sus integrantes.
La visita coincide además con la inminente resolución de la demanda presentada por Harry y otras personalidades como Elton Joyhn, contra el grupo propietario del Daily Mail, al que acusan de obtener información de modo ilegal. El fallo judicial, previsto para hoy, añade otro foco de atención a un viaje cargado de simbolismo y tensiones que vuelve a poner bajo la lupa la compleja relación entre el príncipe y la monarquía británica.
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