Cinco hombres fueron detenidos cerca de la base aérea de Fairford, en el Reino Unido, bajo sospecha de preparar un atentado terrorista, en un operativo que puso en alerta a las autoridades y obligó a evacuar unas 85 viviendas. La instalación, propiedad británica pero operada por Estados Unidos, ha sido utilizada por bombarderos estadounidenses durante la guerra contra Irán.
La Policía Metropolitana de Londres informó que el aviso se recibió pasado el mediodía de ayer, después de que fueran detectados tres vehículos sospechosos que parecían dirigirse hacia la base, ubicada junto a la localidad de Whelford. Los cinco hombres fueron arrestados inicialmente por posibles delitos contemplados en la Ley de Explosivos y posteriormente quedaron bajo la Ley de Terrorismo de 2000.
La operación incluyó un amplio despliegue policial y militar. Imágenes aéreas mostraron a un robot de desactivación de explosivos desplazándose entre tres furgones blancos. Dos tenían abiertas sus puertas traseras y alrededor podían verse grandes objetos negros, mientras el robot parecía intentar acceder al tercer vehículo. Las autoridades establecieron un cordón de 400 metros para examinar los vehículos.
Como medida preventiva, unas 85 viviendas fueron evacuadas y varios residentes trasladados a un centro recreativo cercano. La coordinadora nacional antiterrorista, Vicki Evans, señaló que la investigación se encuentra en una etapa inicial y que los cinco sospechosos continúan bajo custodia. La policía no informó la nacionalidad de los detenidos.
La legislación británica permite mantener hasta 14 días sin cargos a personas detenidas bajo sospecha de terrorismo, frente al límite habitual de 24 horas. Las autoridades pidieron evitar especulaciones mientras continúan las pericias para determinar qué ocurrió y si existía un plan para atacar la instalación.
El caso adquiere especial sensibilidad por el papel de Fairford en el conflicto con Irán. Según los acuerdos citados por las autoridades, Londres autorizó a las fuerzas estadounidenses a utilizar la base para operaciones contra sitios de misiles iraníes. Teherán cuestionó esas acciones y advirtió que una instalación empleada para atacar su territorio puede ser considerada un objetivo legítimo. La embajada estadounidense recomendó a sus ciudadanos actuar con cautela. La Fuerza Aérea de Estados Unidos afirmó que sus efectivos y las fuerzas británicas permanecen vigilantes para proteger las instalaciones, al personal y sus familias.
El primer ministro británico, Andy Burnham, recibió informes sobre el operativo, agradeció a policías, militares y vecinos evacuados, y pidió no especular mientras se establecen los hechos. Los secretarios de Defensa de Estados Unidos y Reino Unido, Pete Hegseth y Wes Streeting, también hablaron sobre el incidente.
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